En Argentina coexisten varias modalidades de dólar, cada una con su mecanismo de acceso y sus particularidades. Entre los billetes de US$100, los de la “cara chica” (emitidos antes de 1996) muestran la figura de Benjamin Franklin en un tamaño más reducido que en las series actuales; los correspondientes a la “cara grande” son los que circulan hoy en día y suelen ser los preferidos por los ahorristas que buscan billetes en buen estado.

Dólar oficial: es la cotización regulada por el Banco Central (BCRA) y, como en la práctica bancaria, cierra al finalizar la jornada de operaciones a las 15:00.

Dólar MEP: funciona como un tipo de cambio derivado de transacciones con títulos: se compra y vende papeles (acciones o bonos) y, a diferencia de otros tipos de operación, las divisas resultantes se depositan en cuentas locales.

Dólar mayorista o comercial: nace de la operatoria que dirige el propio BCRA. En este segmento intervienen tanto la autoridad monetaria como bancos, empresas que demandan moneda extranjera y exportadores de granos y oleaginosas que liquidan divisas.

Desde la apertura total del cepo cambiario el 14 de abril de 2025, las personas físicas pueden adquirir dólares en bancos sin límite, siempre que cuenten con una cuenta en pesos y otra en dólares para formalizar la operación.

Las resoluciones del BCRA establecen que, si uno realiza una compra superior a US$100.000, debe notificar a la entidad con 48 horas de anticipación. Además, quien se acerque a ventanilla para comprar en efectivo podrá hacerlo solo hasta US$100 en billetes físicos.

Dólar blue: al pertenecer al mercado informal, no tiene horarios oficiales de inicio o cierre. Su cotización, no obstante, suele definirse entre las 15:00 y las 16:00.

Dólar contado con liquidación (CCL): surge de una operatoria que permite a inversores comprar papeles argentinos en el mercado local y venderlos en el exterior para transferir o “atesorar” divisas.

Autoría: Federico Vacalebre

El panorama externo de la economía argentina continúa mostrando resiliencia y constituye uno de los pilares del programa económico. El balance cambiario de julio resultó positivo, aunque con matices que conviene revisar porque anticipan tensiones en el corto plazo. En lo inmediato, el resultado de julio ofrece buenas señales, pero la mirada está puesta en 2027 y el proceso electoral que podría redefinir el escenario macroeconómico.

En síntesis, los distintos tipos de dolarización convivientes describen un sistema con reglas diferenciadas: el dólar oficial bajo control del BCRA; el dólar MEP y el CCL como vías de acceso ligadas a operaciones financieras; y el blue, como mercado no oficial.