PARÍS – Tras tres semanas de juicio, el Tribunal en lo Criminal de París cerró el caso que terminó con la muerte de Federico Martín Aramburú. En la noche del veredicto, Loïk Le Priol fue condenado a 26 años y Romain Bouvier a 19 años, por homicidio, sin que el fallo haya sostenido cargos de asesinato ni de tentativa de asesinato.
Durante la audiencia del viernes, los cuatro acusados pudieron decir sus últimas palabras ante el jurado, que debía responder 20 preguntas, siendo la más importante si hubo asesinato con premeditación. Bouvier, con voz áspera, sostuvo que nunca encontraría palabras a la altura del sufrimiento de la familia Aramburú y que todo ya estaba dicho.
Le Priol, identificado como el principal implicado, habló más y expresó su esfuerzo por ser honesto durante tres semanas de proceso: agradeció a la familia y al tribunal y, sobre todo, preguntó “¿cuánto vale la vida de un hombre?”. Dijo haber entendido varias cosas sobre sí mismo y afirmó querer sanar, incluso en prisión, para no volver a cometer lo irreparable. Mencionó su fe y citó la visita papal a París ese día como una “señal”, confiando en que la familia Aramburú encuentre algún día el perdón y él pueda perdonarse.
Los otros dos acusados, Lyson Rochemir y Antony Sorrentino, no agregaron discurso relevante al respecto, y enfrentan la condena por haber ayudado a Le Priol y Bouvier tras los hechos.
El tribunal señaló que si bien Le Priol (32 años) y Bouvier (35) tenían intenciones de matar a Aramburú, no se probó premeditación. En consecuencia, el veredicto no sostuvo los cargos de asesinato ni de tentativa de asesinato. En cuanto a las otras imputaciones, Lyson Rochemir recibió tres años de prisión, de los cuales 30 meses quedaron en suspenso por ocultación de pruebas; Anthony Sorrentino fue condenado a tres años en suspenso por el mismo motivo.
Todos los condenados, al igual que el fiscal general, dispusieron de un plazo de diez días para presentar un recurso de apelación. Así concluye un proceso que provocó un fuerte involucramiento mediático y mantuvo la atención en la forma en que la justicia francesa aborda este caso de alta relevancia mediática.



