En la licitación de este viernes, el Tesoro renovó una cantidad mayor a la que vencía y logró un rollover del 103,46%. Con 8,41 billones adjudicados frente a vencimientos por unos 8,1 billones, las ofertas recibidas alcanzaron 14,17 billones de pesos. Este resultado permitió evitar una inyección neta de pesos al sistema financiero.
El contexto del día fue complejo desde lo cambiario: en el MULC se operaron más de USD 800 millones, mientras que el Banco Central presentó una compra mínima de apenas USD 5 millones. En ese marco, los analistas señalan que la estrategia oficial buscó evitar que una renovación insuficiente de deuda dejara pesos disponibles en el sistema para moverse hacia la compra de dólares.
Un aspecto central de la licitación fue la composición de la demanda y la forma en que el Tesoro decidió canalizar parte de ella hacia instrumentos dollar-linked como cobertura cambiaria, sin generar una presión adicional sobre el mercado. Para Valentín Gómez García, analista de Adcap, la clave estuvo en aprovechar la demanda para adjudicar la mayor cantidad posible en títulos ajustados a dólar, manteniendo razonable el premio y reduciendo el riesgo de traslado de esa demanda al MULC.
“La estrategia busca absorber parte de la demanda de cobertura de FX a través de estos instrumentos, evitando empujar más pesos hacia el mercado cambiario”, explicó Gómez García. Además, indicó que, en el resto de las curvas, se asignó lo necesario para cubrir los vencimientos, evitando una absorción excesiva de pesos que pudiera deteriorar la liquidez del sistema.
Uno de los interrogantes que dejó la operación fue si el Gobierno tuvo que aceptar tasas más altas para conseguir un rollover superior al 100%. Los analistas coinciden en que no fue necesario recurrir a aumentos de tasas para lograr el objetivo planteado.



