Faltan pocos días para la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, en un escenario de competencia cerrada entre Lula da Silva y Eduardo Bolsonaro, figura que ha ganado respaldo dentro de la narrativa que busca impulsar un giro a la derecha en la región, con el ahora aliado argentino Javier Milei.

Desde la Casa Rosada aseguraron a Infobae que no está previsto que Milei viaje a Brasil, ni para acompañar a Bolsonaro en el cierre de campaña ni para esperar resultados el día de la votación. Alegaron que el mandatario argentino estará ocupado en París entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre para participar de reuniones políticas y encuentros empresariales relacionados con la cumbre orientada a promover inversiones y oportunidades para la Argentina.

Sin embargo, quienes lo conocen señalan que podrían existir gestos de apoyo entre ambos días, en medio de la campaña del senador liberal Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. En julio Milei ya había asistido al lanzamiento del candidato de la derecha y dirigió críticas contundentes a Lula y al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes.

El respaldo de Milei surgió en un momento en que la campaña de Bolsonaro parecía estancarse frente a Lula. En esas semanas, la diferencia numérica se mostraba significativa y varias proyecciones sugerían que la reelección de Lula tenía buenas probabilidades. No obstante, escándalos políticos que impactaron a ambos bloques redimensionaron el panorama, y Lula intentó recuperar terreno con medidas de alto impacto, como un incremento del 15% del Bolsa Família y una iniciativa para regular el mercado de apuestas online.

En la Casa Rosada se percibe que Bolsonaro podría mantener un impulso favorable para ganar en la primera vuelta, lo que le abriría la puerta al balotaje contra Lula. Si se confirmara ese escenario, Brasil quedaría como el último de gran relevancia en avanzar hacia una administración de derecha, sumándose a una ola que ya alcanzó a Chile, Colombia, Ecuador y Perú, mientras Venezuela permanece bajo un gobierno tutelado por Estados Unidos y Uruguay quedaría como el único país con una gestión de centro-izquierda.

Dentro del Gobierno argentino existen lecturas variadas. Algunos sostienen que Milei sería el principal catalizador de ese giro regional y podría convertirse en referente regional, aunque otros prefieren mantener cautela sobre su rol específico en ese proceso.