La delegación de Boca arribó al hotel Marriott de San Pablo, donde la presencia de simpatizantes quedó registrada en las cercanías de la zona de taxis, esperando al equipo.

Entre los activos de la visita, figura Leandro Paredes, capitán del conjunto, que se suma a la comitiva en una jornada clave para la serie. A pesar de haber arrastrado una dolencia en el isquiotibial de la pierna izquierda durante el partido de ida, su participación se presenta como determinante para el desarrollo del encuentro.

En la ida, la acción que abrió el camino del gol pasó por una intervención de Paredes que, pese a la molestia, dejó pasar la pelota entre sus piernas para que Ascacibar viera la cancha sin marca. A partir de esa apertura, Velasco y Blanco colaboraron en la jugada que terminó en la conquista de Merentiel.

Para Morumbí se espera que Paredes muestre su mejor versión y permita sostener la confianza de sus compañeros ante la prueba de la cancha rival. Su liderazgo será fundamental para que Boca aguante la intensidad inicial y la presión que buscará imponer San Pablo desde el minuto cero.

La formación de Boca para el partido mantiene una idea base, con una sola duda en el xilindro técnico: si Vasco Arruabarrena opta por la experiencia de Marco Pellegrino o le da la confianza al joven Facundo Jagger Herrera. Además, Milton Delgado regresaría a la mitad de la cancha, tras superar un desgarro, para convertirse en un apoyo más en la circulación.

El once tentativo quedaría conformado por Montero en el arco; Lozano y Di Lollo en la defensa, con Herrera o Pellegrino acompañando a Blanco en la última línea; Ascacibar, Paredes y Delgado apuntalarían el medio; y Flores, Merentiel y Velasco como tridente ofensivo.

Paredes, figura clave y campeón del mundo, regresa a Brasil decidido a volver a convertir al club en protagonista y a acercarlo a las semifinales de la Copa Sudamericana. Su objetivo es claro: llevar a Boca a las semis y consolidar el rendimiento de su equipo en este tramo decisivo de la competición.