Las Malvinas siguen bajo administración británica desde 1833, frente a una reclamación histórica de Argentina. El archipiélago, escenario de la guerra de 1982, continúa en el centro de una disputa que no da señales de resolución a corto plazo.

Al inicio del mandato de Javier Milei, las posturas entre ambos países parecían relativamente contenidas. Sin embargo, en las últimas semanas se intensificó el impulso oficial para reiterar la soberanía y se implementaron medidas orientadas a ese objetivo. En las islas, la agitación contrasta con la calma de una población que convive desde hace años con un choque que alterna fases de fricción con momentos de mayor tranquilidad, según la evaluación del periodista de la agencia EFE Pablo Duer, desde Stanley, la capital.

“En general la gente está hastiada. Ya hemos vivido esto; es un tema constante, así que no estamos particularmente preocupados”, afirma Janet Robertson, exmiembro de la Asamblea Legislativa de las Malvinas. Robertson agrega que era previsible el giro de Milei y lo interpreta como una distracción frente a los problemas económicos internos que afronta Argentina. “El tema de las Malvinas se enfatiza cuando las cosas están difíciles internamente”, sostiene.

El cambio de postura se dio a principios de este mes, cuando Milei calificó a las Malvinas como “la causa más importante y sagrada” de los argentinos, tras la declaración de Donald Trump de revisar la neutralidad histórica de Estados Unidos ante la disputa en medio de su campaña para presionar a Londres para aumentar gastos en defensa.

Luego, Milei anunció el endurecimiento de las sanciones a las petroleras que operan en las islas sin autorización de Buenos Aires. El Reino Unido reiteró su compromiso “absoluto e inquebrantable” con los isleños, que en 2013 decidieron abrumadoramente seguir siendo parte del Reino Unido en un referéndum.

Consultados por EFE, los habitantes de las islas restaron importancia a los anuncios de Milei y consideraron poco probable un cambio en la situación. “No creo que las sanciones vayan a marcar una gran diferencia porque se basan en una ley que lleva 15 años en vigor y que no ha tenido un efecto disuasorio”, comenta Ronnie MacLennan Baird, periodista y analista isleño. Este comentario alude a la ley de hidrocarburos aprobada en 2011, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que establece ciertos requisitos para las petroleras que operan en el archipiélago.