Las asambleas estudiantiles de la Facultad de Humanidades y Artes y de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario resolvieron tomar sus instalaciones por 24 horas, decisión que se ejecutó este martes. La medida forma parte de la escalada del conflicto universidad­rio y busca presionar al gobierno nacional, encabezado por Javier Milei, para que cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario. Además, la acción se inscribe en la previa de la Marcha Federal Universitaria, tras la cual se definirá la continuidad de las medidas de protesta.

En Humanidades y Artes la toma fue confirmada como medida votada por la asamblea, y en Ciencia Política la decisión también fue aprobada, según expresaron dirigentes vinculados al Frente Santiago Pampillón. En Ciencia Política se debatió si la jornada debía consistir en un cese de actividades o en clases públicas; se optó por la segunda opción para que las actividades académicas salgan de las aulas y el conflicto gane visibilidad.

Las autoridades estudiantiles señalaron que buscan que la protesta tenga impacto y no pase desapercibida, especialmente en un contexto de rechazo a recortes y a la falta de financiamiento. Relacionaron la acción con movilizaciones recientes en otras instituciones del país, y destacaron la protesta ocurrida la semana pasada en el Palacio Pizzurno, sede de la Secretaría de Educación de la Nación, donde una sentada pacífica terminó con expulsiones y represión, lo que intensificó la decisión de organizarse y radicalizar las medidas.

También indicaron que esperan que las tomas se extiendan a otras facultades de Rosario y del país, donde ya hay asambleas en marcha. En cuanto a las condiciones materiales de los estudiantes, Fiorella Orso, consejera superior de la UNR por el Frente Santiago Pampillón, sostuvo que las becas Progresar permanecen congeladas en 35 mil pesos desde hace dos años, monto que consideró insuficiente frente al costo de vida. La falta de financiamiento se traduce en menos recursos para el funcionamiento de la universidad, menos becas y mayores dificultades para sostener los estudios. Muchos estudiantes combinan dos o tres trabajos para cubrir alimentación y vivienda, y se ven obligados a endeudarse para subsistir.

Con estos antecedentes, los dirigentes esperan un amplio eco en otras facultades y continúan afinando la estrategia ante el panorama nacional de protestas universitarias.