Character Technologies Inc., la empresa detrás de Character.ai, presentó formalmente una solicitud de protección por bancarrota conforme al Capítulo 11 en Delaware. La medida situaría a la firma entre las caídas más sonadas del auge de la IA generativa, pese a contar con unos 57,4 millones de dólares en efectivo.

La compañía informó activos y pasivos estimados entre 50 y 100 millones de dólares. Según su actual director ejecutivo, Colin Adams, la decisión fue consecuencia de una combinación insostenible de elevados costos operativos e de infraestructura tecnológica, sumados a una oleada de litigios e investigaciones regulatorias.

El frente judicial fue determinante. Character ai enfrentó múltiples demandas vinculadas a daños en salud mental e incidentes trágicos involucrando menores. Entre los casos de mayor repercusión figura una demanda en Florida presentada por la madre de Sewell Setzer III, un adolescente de 14 años que se quitó la vida tras entablar una relación emocional con un chatbot. También en Pensilvania se cuestionó a la empresa tras que uno de sus bots simuló actuar como un psiquiatra con licencia.

En medio del proceso de reestructuración, The Walt Disney Company emergió como postor inicial (stalking-horse bidder) con una oferta de 20 millones de dólares. La propuesta prevé una licencia perpetua y no exclusiva sobre la propiedad intelectual de la plataforma, además de ciertos reclamos.

Vale aclarar que Disney no adquirió la plataforma en su totalidad. En años recientes, el gigante del entretenimiento ya había incorporado al ex CEO de Character.ai, Karandeep Anand, como su nuevo CTO, y también contrató a más de 50 ingenieros clave de la empresa.

La venta, supervisada por el sistema judicial, podría definirse hacia fines de noviembre o principios de diciembre. Si no aparece un comprador dispuesto a hacer operativa la servicio, la plataforma podría cerrarse de forma definitiva.

Character.ai fue fundada en noviembre de 2021 por los exinvestigadores de Google Noam Shazeer y Daniel de Freitas, con la ambición de avanzar hacia una inteligencia general artificial y ofrecer “superinteligencia personalizada” a usuarios. En marzo de 2023, tras una ronda Serie A de 150 millones de dólares liderada por Andreessen Horowitz, la firma alcanzó una valuación cercana a los 1.000 millones.

Sin embargo, el modelo de negocio terminó chocando con la realidad: sostener conversaciones en tiempo real demandaba una operación masiva de servidores e inferencia, que no se financiaba con los ingresos por suscripciones pagos (US$9,99 mensuales).

El punto de quiebre se dio en agosto de 2024, cuando Google desembolsó 2.700 millones de dólares en una operación que incluyó la readmisión de los fundadores y una licencia no exclusiva de su tecnología.