Una escalada militar a fines de febrero, con ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, desató una de las crisis energéticas más relevantes de la historia: cerca de una quinta parte del consumo global de petróleo quedó bloqueada y, en marzo, el barril superó los 100 dólares.

En ese contexto, la terminal de Puerto Rosales, al sur de la provincia de Buenos Aires y principal salida marítima del crudo de Vaca Muerta, operó con una dinámica récord. En mayo se registró un techo de cargas para exportación y se anticipa otro para noviembre. Los buques que llegan a Puerto Rosales son cada vez más grandes: hoy desembarcan risos Suezmax y Aframax, que transportan el petróleo de Vaca Muerta hacia geografías cada vez más diversas.

En el primer semestre de 2026, los aceites crudos argentinos se convirtieron en la principal fuente de divisas de exportación. Las ventas externas sumaron US$4.693 millones, un 47,7% más que en el mismo periodo de 2025, superando a los principales productos agroindustriales: el maíz en grano excluido para siembra alcanzó US$4.171 millones, y la harina y los pellets derivados de la extracción del aceite de soja US$4.161 millones. El incremento respondió tanto a la adecuación de precios, estimulados por las tensiones internacionales, como a inversiones en infraestructura que permitieron evacuar mayores volúmenes de crudo.

En 2025, Estados Unidos recibió casi la mitad de las exportaciones petroleras argentinas. Entre enero y agosto de 2026, su participación cayó al 33,6%, y ya se perfilan Asia y otros mercados —Tailandia, Singapur, Malasia, China, Corea del Sur y Australia— como destinos relevantes para 2026. En los primeros ocho meses, Tailandia concentró el 11,7% del total.

Según Nazareno Ferrero, gerente de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica en Argus Media, el mercado asiático enfrenta una necesidad estructural de diversificar sus fuentes de crudo, dada su dependencia histórica del Medio Oriente y las debilidades observadas este año. En ese marco, Argentina, Brasil y Guyana emergen como protagonistas fuera de la región.

En agosto, la producción petrolera argentina alcanzó 943.000 barriles por día, de los cuales el 72% proviene de la formación no convencional de Vaca Muerta. A ese petróleo se lo conoce como Medanito y representa el 92% del volumen exportado. Con ese caudal, el mercado interno ya está cubierto: las refinerías locales procesan cerca de 600.000 barriles por día y presentan poco margen para ampliar esa capacidad. La brecha entre lo que se produce y lo que puede refinar genera un saldo exportable cada vez mayor, favoreciendo la balanza comercial energética del país.