Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años alcanzaron niveles que no se veían en casi dos décadas, y volvieron a poner sobre la mesa una variable global que repercute directamente en la economía argentina: cuanto más suben las tasas largas, más caro resulta financiarse para países y empresas de todo el mundo. Para una Argentina que todavía está intentando recomponer el acceso al crédito externo, ese movimiento suma presión a un cuadro ya cargado de inconvenientes locales.

La idea central es simple: los títulos del Tesoro estadounidense se consideran activos de menor riesgo a escala mundial y su rendimiento actúa como piso del costo de financiamiento. A partir de ese piso se añade una prima específica según el riesgo de cada deudor; en el caso argentino, esa diferencia se traduce en el llamado riesgo país.

Gustavo Ber, economista, explicó que “las tasas en Estados Unidos fijan el costo del dinero a nivel global y suelen verse como libre de riesgo”. Por eso, sostuvo, “la subida de los rendimientos estadounidenses y la expectativa de que la Fed mantenga una postura restrictiva elevan la rentabilidad de la deuda global; los bonos argentinos son más sensibles a este fenómeno por su perfil de activo de mayor riesgo en los mercados emergentes”.

Es clave distinguir entre la tasa de corto plazo que administra la Reserva Federal y los rendimientos de los bonos a 10 o 30 años, que se forman en el mercado. Ambos indicadores están vinculados, pero no necesariamente se mueven al mismo ritmo ni por los mismos motivos, señaló Juan Manuel Truffa, economista de Outlier. “La tasa corta la maneja la Fed para moderar la inflación y la demanda; los rendimientos largos condensan expectativas sobre la trayectoria futura de esa política, la inflación, el crecimiento y la emisión de deuda”, añadió.

Alfredo Romano, de Romano Group, aportó una mirada concreta: “La tasa de corto es la que administra la Fed; esa tasa no tiene que ver con la competencia por financiamiento de la IA”. En esa línea, indicó que esa competencia, según su análisis, forma parte de los factores que influyen sobre los tramos largos de la curva.

La economista argentina Silvana Tenreyro, presidenta y directora del Departamento de Estudios del FMI, indicó esta semana tres motores detrás del alza de las tasas largas, en el marco de las Reuniones Anuales del FMI y del Banco Mundial en Bangkok. El efecto agregado es una tasa de equilibrio más alta que la observada antes de la crisis sanitaria, con implicancias para la configuración del costo de financiamiento global y, por ende, para países como la Argentina.