La suba del riesgo país no provocó un desplazamiento significativo en el tipo de cambio oficial. El índice tocó un máximo cercano a los 710 puntos básicos para, posteriormente, retroceder hasta 674. En paralelo, el dólar oficial se mantuvo con muy poca variación a lo largo de octubre, mientras la presión se fue trasladando a la brecha cambiaria, que ya se aproxima al 6%.
La caída de los precios de la deuda en dólares refleja una mayor cautela entre los inversores. No existe una explicación única para lo que viene ocurriendo desde principios de julio, pero se barajan varios factores. Por un lado, el contexto internacional no ayuda: shocks petroleros y el endurecimiento de tasas en Europa y Estados Unidos para contener una inflación global más persistente. Por otro, la política local opera con una mayor incertidumbre, especialmente por el calendario electoral: falta aproximadamente un año para las elecciones presidenciales y el Gobierno no da garantías claras de victoria.
La economía, por su parte, no ofrece señales de vigor que entusiasmen al mercado. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) avanzó apenas 0,1% en agosto, tras caer 2,8% en julio. Un domestic market débil se convierte en un obstáculo para mejorar la intención de voto a Javier Milei.
En este marco, el dólar oficial cerró ayer en 1.545 pesos, con compras del Banco Central por 46 millones de dólares. En lo que va del mes ya suma compras por 1.150 millones de dólares y las reservas brutas se ubican en 50.200 millones de dólares.
La mayor tensión se observa en la brecha entre el dólar oficial y el contado con liquidación (CCL). El CCL escaló hasta 1.638 pesos, alrededor de un 6% por encima del oficial. El dólar MEP, que también se movió, cerró a 1.549 pesos, dejando una distancia similar respecto del oficial.
Si bien la brecha no exhibe saltos disruptivos, su avance implica más presión para dolarizar y canalizar divisas al exterior a través de bonos. El deterioro sostenido de la confianza podría acelerar esa dinámica y provocar un nuevo incremento de la brecha.
Uno de los argumentos en contra de sostener un tipo de cambio más alto era precisamente la baja brecha entre el dólar oficial y los financieros. Sin embargo, a medida que el nerviosismo aumenta, el mercado parece estar dispuesto a pagar una cotización mayor en un entorno de mayor volatilidad y menos certezas.
En su discurso, el Presidente volvió a señalar que no existen motivos para pedir una devaluación, destacando un récord histórico de exportaciones y un superávit comercial que ya supera los 20.000 millones de dólares en lo que va del año.



