El índice de riesgo país volvió a escalar este lunes, situándose en 675 puntos básicos, el punto más alto en lo que va del año. La suba, impulsada por la visión de que el programa económico de Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, podría no lograr la confianza necesaria para volver a acceder a el crédito internacional, se dio a pesar de las medidas de ajuste fiscal y del respaldo financiero de potencias como Estados Unidos, así como de las giras internacionales que el equipo económico viene realizando.

En paralelo, los bonos soberanos argentinos registraron pérdidas, el dólar mostró nuevos avances y la actividad económica continuó mostrando las tensiones de un modelo que busca equilibrio fiscal sin aún traducirse en una recuperación amplia de producción y consumo. El salto del riesgo país fue de 27 puntos respecto del cierre anterior, lo que representó más del 4% en una única sesión; desde enero, el indicador acumula un incremento superior al 18%.

Estas cifras contrastan con las afirmaciones de Milei, quien la semana pasada reiteró la expectativa de un riesgo país por debajo de 100 puntos para 2027. Los operadores, sin embargo, continúan exigiendo rendimientos elevados para financiar al Estado argentino, ante la duda sobre la sostenibilidad de la política económica.

La tensión se acentúa si se observa la agenda internacional del Gobierno. En las últimas semanas, Milei y Caputo intensificaron reuniones con bancos, fondos de inversión y organismos multilaterales para presentar las supuestas virtudes de la economía argentina. Las giras incluyeron paradas en plataformas como Nueva York y París, y se esperaba una escala en Tailandia, donde Caputo participó de encuentros con inversores en el marco de foros internacionales.

En septiembre, la visita a Nueva York coincidió con un nuevo máximo de riesgo país de 628 puntos en una seguidilla de diez jornadas en alza, mientras que los bonos y las acciones argentinas enfrentaban presión. Aunque el Gobierno buscó proyectar confianza, la reacción de los mercados no acompañó ese optimismo.

En París, Caputo defendió que lo realmente importante era no perder oportunidades de inversión en Argentina, y respondió preguntas sobre el aumento del riesgo país y la continuidad del rumbo político, atribuyendo parte de la incertidumbre a factores externos y electorales, aunque admitió que persisten dudas sobre la continuidad de la trayectoria económica.

La tercera escala fue Tailandia, donde Caputo participó de reuniones con inversores en foros internacionales, cerrando una gira destinada a redimensionar la percepción externa sobre el país. Aun así, las señales del mercado no llegaron de forma favorable, dejando en claro que la confianza en el plan económico aún no se consolidó.