Buenos Aires, 20 octubre (NA) -- El riesgo país de Argentina volvió a subir y encadenó ocho jornadas en alza, acercándose al umbral de 700 puntos básicos y marcando su nivel más alto en doce meses. El índice elaborado por JP Morgan escaló hasta los 700 puntos en la sesión de este martes, con un avance superior al 10% en lo que va de octubre, impulsado por una combinación de factores externos e internos que generan incertidumbre en los mercados.
Desde el gobierno argumentan que el repunte responde a la coyuntura global. El portavoz de la Casa Rosada comentó que el contexto internacional influye, y recordó la mejora de la país respecto a pasadas crisis: “Hoy hay menos riesgos que en diciembre de 2023, pese a que el riesgo país aún está por encima de ciertos umbrales históricos.” En esa línea, señalan que la suba obedece a la incertidumbre global.
A nivel internacional, las condiciones que podrían estar empujando al alza incluyen la persistencia de tasas de interés en Estados Unidos por encima del 5%, la tensión geopolítica en Medio Oriente que eleva el precio del petróleo y la inestabilidad política y financiera en Europa, factores que suelen afectar negativamente el apetito por el riesgo en economías emergentes.
Sin embargo, también hay fundamentos locales que empujan la curva hacia arriba. El mercado observa señales sobre la capacidad de financiamiento para los vencimientos de deuda en dólares de 2027, la incertidumbre política previa a las elecciones de 2027, la desaceleración de la actividad económica y una menor participación de inversores locales en los bonos Globales, elementos que elevan el costo del endeudamiento.
Qué es el riesgo país. Este indicador, utilizado desde la década de 1990, sirve para estimar la probabilidad de incumplimiento de la deuda soberana y funciona como un termómetro de la confianza de los mercados internacionales en la capacidad de pago de un Estado. Se calcula al comparar el rendimiento de bonos soberanos de países emergentes con el de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados de menor riesgo. Por eso, cuanto mayor es el spread, mayor es la desconfianza reflejada por los inversores.
Las implicancias de un nivel alto son directas para la economía: encarece o incluso dificulta el acceso al financiamiento externo, reduce la llegada de inversiones y complica el comercio exterior al elevar las tasas aplicadas a operaciones a crédito para exportaciones e importaciones. Además, un índice elevado dificulta el acceso al crédito internacional tanto para el Estado como para las empresas privadas, ya que los inversores exigen una prima de riesgo mayor.



