El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió un nuevo cálculo sobre cuánto implica, mensualmente, criar a un bebé menor de un año. Según su informe, el gasto promedio para ese período es de 570.832 pesos al mes. Si esos valores se mantuvieran durante los doce meses del primer año, el “cheque de bienvenida” sería de 6.849.984 pesos.
El informe desglosa ese monto en dos grandes componentes. El primero agrupa los bienes y servicios básicos que el bebé necesita para crecer: alimentación, ropa, transporte, salud, educación y vivienda. En septiembre, ese modulo se ubicó en 184.912 pesos mensuales, lo que se traduce en 2.218.944 pesos al año. Es la parte más visible para las familias, pero representa alrededor de un tercio del total.
El segundo componente tiene un peso mayor y, a la vez, menos tangible: el cuidado. El INDEC estima que un bebé requiere atención constante y que, para un menor de un año, se calculan 7 horas diarias de cuidado, equivalentes a 147 horas por mes. Tomando como referencia el sueldo de trabajadores dedicados al cuidado de personas en hogares y fijando un valor de 2.625 pesos por hora, esa parte del gasto llega a 385.920 pesos mensuales, o 4.631.040 pesos al año.
La lectura clave es que, de los 570.832 pesos mensuales, aproximadamente el 67,6% corresponde al cuidado y solo el 32,4% a bienes y servicios. En palabras simples: lo más costoso de tener un bebé no es lo que se compra directamente, sino el tiempo y la dedicación que demanda.
El informe aclara que ese costo no siempre recae en los padres de forma monetaria. En la mayoría de los hogares, el cuidado puede ser fornecido por mamá, papá, abuelos u otros familiares sin recibir pago. Sin embargo, el documento pone en claro el valor de ese trabajo, porque si se llega a contratar a alguien para el cuidado o se utiliza una guardería, ese gasto se incorpora de golpe al presupuesto familiar.
El texto señala además que las 7 horas diarias de cuidado se calculan partiendo de una jornada laboral de ocho horas, con deducción de las horas de descanso. Esta metodología hace visible una dimensión que muchas veces no se cuantifica en el día a día de las familias, pero que tiene un impacto real en la economía doméstica cuando el cuidado debe externalizarse.



