La ida de las semifinales de la Copa Sudamericana entre Vasco da Gama y Boca Juniors quedó marcada, además de por el rendimiento futbolístico, por un episodio de tensión en las afueras del Maracaná. Un grupo de aficionados boquenses vivió momentos de presión mientras caminaba por una zona llena de simpatizantes del local, que los insultaron, increparon y arrojaron objetos.

Los micros y combis que trasladaban a la hinchada xeneize salieron desde temprano para evitar complicaciones en el ingreso y, sobre todo, para no demorar con el tránsito. Aun así, muchos viajes partieron con más de cuatro horas de antelación desde distintas zonas de Río de Janeiro, y el caos de circulación terminó provocando demoras considerables.

Entre el avance lento de los colectivos, la intervención de agentes de tránsito que les dificultó la entrada y la presencia de una nutrida hinchada vasca que rodeaba la zona, se generó un ambiente de tensión que casi deriva en una situación de riesgo. En el interior de uno de los buses boquenses se les sugirió a los pasajeros “cerrar las cortinas” al cruzar el Túnel Santa Bárbara, tras pasar el Cristo Redentor, la queja resonó como señal de que la llegada a la zona de la tribuna era especialmente delicada.

La zona de llegada suele ser compleja para visitantes, tal como lo vivieron hinchas de Racing en otra previa a un partido con Flamengo. En esa secuencia, el embotellamiento dificultó la fluidez del tránsito, y algunos intentaron bajar del vehículo, pero desde un costado les indicaron que no era conveniente. Mientras tanto, miles de aficionados del Vasco aguardaban alrededor del estadio, y varios de ellos, en estado de embriaguez, ya habían armado una previa a la entrada.

En un momento, tres trapitos brasileños demandaron un pago para conducirlos hacia la ubicación deseada, y, ante la nula alternativa, los hinchas de Boca aceptaron avanzar por una colectora de la Avenida Maracaná, con un viaducto que separa al sector de la barra del Vasco y a miles de torcedores del otro lado. En las últimas horas circuló un video que muestra a parte de esa afición vasca corriendo desde ese sector hasta su tribuna, en una escena que muchos calificaron como de alto riesgo.

Un grupo reducido —aproximadamente 20 aficionados de Boca— quedó oculto a la espera de la señal de un patrullero para avanzar, buscando evitar una emboscada. Uno de los trapitos, tras indicarles el camino, se fue y advirtió a los barras del Vasco que había argentinos al otro lado, lo que desencadenó una tensa situación entre los grupos.