Buenos Aires, 19 de octubre (NA) — Racing atraviesa un panorama complicado en el Torneo Clausura de la Liga Profesional: se ubica decimotercero en la Zona B con 12 puntos y, a nueve encuentros por jugar, está a siete puntos de los puestos de clasificación a los playoffs. Si no mejora, podría sellar una trayectoria de más de una década sin interrupciones en competiciones internacionales.
La única vía para asegurar un cupo internacional en el corto plazo es convertirse en campeón del Clausura, ya que el formato vigente exige un título para ingresar a torneos de ese nivel. Esta es la motivación que sostiene a la hinchada y al cuerpo técnico, ante un rendimiento que no alcanza para sostener la racha.
La historia reciente del club de Avellaneda en torneos internacionales arrancó tras el título del Torneo Transición 2014, que permitió su participación en la Libertadores 2015, en la que llegó a los cuartos de final. A partir de ahí, Racing disputó la Libertadores en 2016, 2018, 2020, 2021, 2023 y 2025; y la Copa Sudamericana en 2017, 2019, 2022, 2024 y 2026. En 2024, el equipo se coronó campeón de la Sudamericana, poniendo fin a una sequía de 36 años sin títulos internacionales.
Sin embargo, el contexto deportivo actual no acompaña: la posibilidad de clasificar a otro certamen continental para 2027 parece remota si no se corona en el Clausura. Por otra vía, Racing tenía la opción de sostenerse en la Copa Argentina, pero cayó en los cuartos de final ante Boca, tras haber mostrado una ventaja de 2-0 que terminó dándole la victoria al rival.
La situación también repercute en la organización dirigencial. El presidente del club, Diego Milito, es foco de críticas entre los hinchas por lo que señalan como una planificación deportiva deficiente, tema que añade tensión en una institución que busca revertir este mal momento y volver a competir a alto nivel en el corto plazo.



