Horas después de consumar una histórica clasificación al partido decisivo de la Copa Libertadores en el Maracaná, Estudiantes hizo oficial su pase a la final tras vencer a Flamengo en los penales. El entrenador uruguayo Alexander Medina valoró la actuación de sus jugadores y afirmó que la clasificación premia el esfuerzo desplegado a lo largo de los 180 minutos de la semifinal.
Medina, conocido como el “Cacique”, subrayó que el elenco platense pudo sostener la propuesta inicial y respondió con carácter ante la adversidad, especialmente después de quedarse con un hombre menos. Consideró que el inicio fue favorable, pero que en la segunda mitad el equipo visitante sintió el golpe de la expulsión y tuvo que ajustar su juego para mantener la ventaja. Aún así, resaltó la solidez defensiva de la última línea y las respuestas de sus zagueros ante los centros y las atajadas que se dieron durante el tramo final del encuentro.
Además, el entrenador planteó que enfrentar a un elenco brasileño en una definición por penales es una tarea especialmente exigente, y valoró la capacidad de su plantel para sostenerse en ese formato. En conjunto, cerró diciendo que la noche vivida en Río de Janeiro quedará marcada como épica para Estudiantes.
Con el cruce entre Flamengo y Estudiantes cerrado, la planificación de la CONMEBOL ya tiene fijado el escenario de la final: el Estadio Centenario de Montevideo será sede del duelo único entre Estudiantes y Palmeiras, programado para el sábado 28 de noviembre. El Verdão llega a la definición tras superar a Fluminense en otra tanda de penales, afianzándose como uno de los protagonistas de los últimos años en la competencia.
Para Estudiantes, la final en suelo charrúa representa la continuidad de una historia copera que ya ostenta cuatro títulos de Libertadores (1968, 1969, 1970 y 2009). El equipo de Medina encara la oportunidad de ampliar su palmarés internacional y de escribir un nuevo capítulo dorado en el fútbol sudamericano. La ruta hacia la quinta corona internacional mantiene al Pincha con la mística vigente y con la aspiración de subir al más alto peldaño del certamen continental.



