Kevin y Luciano Benavides, dos hermanos originarios de Salta, se consolidaron como referentes del motociclismo argentino en el Dakar. En el marco de un nuevo formato de entrevistas entre La Fórmula Podcast, conducido por Milagros Hadad, y La Fábrica del Podcast, ambos compartieron cómo se formaron, los golpes duros que enfrentaron y los logros que les dieron nombre en la competencia.

El mayor de los Benavides hizo su debut en el Dakar en 2016, cuando la prueba aún se disputaba en Sudamérica. En su tercera jornada logró una victoria de tramo y terminó cuartos en la clasificación general, un rendimiento que le abrió las puertas de Honda. Su primer título en motos llegó en el Dakar 2021, con Honda, y repitió la corona en la edición de 2023, esta vez pilotando una KTM. Con esos trofeos, Kevin se convirtió en el primer argentino en vencer en la categoría motos y, además, en uno de los pocos pilotos que conquistaron el Dakar con dos marcas distintas.

Luciano, por su parte, tuvo que ganarse el reconocimiento a pulso, pues durante sus primeros años en la competencia era visto como “el hermano menor del campeón”. Tras hacerse con el Campeonato Mundial de Rally Raid en 2023, dio un salto definitivo al Dakar cuando, en la edición 2026, se consagró en motos. Así, ambos hermanos quedaron como los únicos argentinos que lograron triunfar en la categoría motos.

La última etapa de los Benavides tomó rumbos diferentes tras un grave accidente que Kevin sufrió en 2024 durante la preparación para el Desafío Ruta 40. Recuperándose, las secuelas en un brazo lo llevaron a modificar su enfoque de las dos ruedas hacia las cuatro, y en el Dakar 2026 consiguió una victoria de etapa en la categoría Challenger. Luciano, por su parte, continuó con KTM y apunta a defender su título en motos en la próxima edición.

En la charla, Kevin relató el episodio ocurrido el 11 de mayo de 2024: durante un entrenamiento en un circuito de motocross, cayó y sufrió una caída que le provocó un fuerte golpe en la cabeza y lesiones graves en el brazo. Describió haber estado al borde de la muerte, con seven días de coma y ventilación mecánica, y una lesión axonal difusa de la que aún hoy describe recordar vagamente. Confirmó que, tras su transferencia a otras disciplinas, la recuperación y el regreso a la competencia implicaron un proceso complejo, marcado por la gravedad de lo vivido y la esperanza de reconstruir su carrera.