En la antesala del encuentro de vuelta de las semifinales de la Copa Sudamericana se registró un episodio hostil frente al hotel que aloja al equipo xeneize en Río de Janeiro. Según informó la Agencia Noticias Argentinas, durante las primeras horas de este martes simpatizantes de Vasco da Gama se apostaron alrededor del hotel y arrojaron fuegos artificiales con el objetivo de perturbar el descanso de jugadores y cuerpo técnico.

La acción, una táctica frecuentemente observada en compromisos internacionales en Brasil para desestabilizar a los equipos visitantes, se prolongó durante la madrugada y activó las alertas de seguridad del contingente argentino a pocas horas del inicio del duelo.

Boca Juniors buscará revertir la serie en el estadio Maracaná y avanzar a otra final de la Copa Sudamericana, ante una concurrencia que superaría los 70.000 aficionados cariocas y alrededor de 4.000 hinchas xeneizes, tras la aprobación del aforo por parte de la Justicia local.

Para lograr su clasificación a una final que no disputa desde 2005, el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena debe evitar sumar resultados negativos como visitante en Brasil, donde no gana desde el 2 de diciembre de 2020 (1-0 ante Internacional de Porto Alegre, en los octavos de Libertadores). A partir de ese triunfo, acumula 11 encuentros sin victorias fuera de casa, a la espera de un antecedente favorable: la clasificación conseguida tras empatar con São Paulo en Morumbí, por los cuartos de final de la edición vigente.