La primera entrega de Quaest para la segunda vuelta electoral brasileña revela una brecha marcada por el color de la piel. El relevamiento, encargado por Globo y el diario O Globo, presenta desgloses por raza en su sitio este viernes 16, y ofrece una lectura contundente sobre cómo se comportan las intenciones de voto en cada grupo.
En la pregunta de voto espontáneo, Lula obtiene 46% entre quienes se identifican como negros, frente a 33% de Flávio Bolsonaro (PL). Este grupo concentra también el mayor porcentaje de indecisos, con 12%, casi el doble de lo observado entre blancos y pardos.
Entre los pardos, la brecha se estrecha: Lula lidera con 45% contra 40% de Bolsonaro, y el margen de error para este desglose es de 4 puntos, lo que deja la diferencia en el límite de significación estadística. En la práctica, se aproxima a un empate técnico, con una leve ventaja para el candidato del PT.
En la modalidad de voto espontáneo, cuando se nombra un candidato sin presentar una lista, las márgenes de error son de 4 puntos para blancos y pardos, y de 6 para negros.
La tendencia se mantiene en la pregunta estimulada. En el segmento negro, Lula alcanza 51% y Bolsonaro 39%. Entre los blancos, la contienda se invierte: Bolsonaro 51% y Lula 39%. Entre los pardos, la votación queda en un empate técnico, con Lula al frente 47% y Bolsonaro 43%.
El porcentaje de voto blanco/nulo/abstención se mantiene estable en torno al 9% o 10% en los tres grupos, y la indecisión prácticamente desaparece cuando se analizan las cifras por color.
Si se consideran todas las declaraciones por color y se limitan a votos válidos, Quaest señala un empate técnico a favor de Bolsonaro, con 46% frente a 44% de Lula.
Respecto al rechazo hacia cada candidato (conocerlo y no votarlo de ninguna manera), Lula obtiene 58% en blancos, 50% en pardos y 46% en negros. Bolsonaro presenta 48% de rechazo entre blancos, 58% entre pardos y 59% entre negros. En este punto, el PL termina siendo más rechazado precisamente por la población negra.
La aprobación del gobierno de Lula muestra la misma tendencia por color: entre negros, la aprobación ronda 51% frente a 41% de desaprobación; entre pardos, 49% aprueba y 45% desaprueba; entre blancos, 39% aprueba y 53% desaprueba.
En la evaluación cualitativa, el gobierno de Lula aparece como negativo para los blancos (47% negativo, 30% positivo), mientras que entre negros (36% positivo, 34% negativo) y pardos (37% positivo, 35% negativo) el balance es más balanceado, con alrededor de una cuarta parte calificando la gestión como “regular”.
La encuesta también indagó sobre qué da más miedo: un eventual gobierno de Lula o un regreso de la familia Bolsonaro al poder. Entre los blancos, la lectura inicial señala miedo asociado a Lula, aunque el texto disponible no completa la cifra correspondiente.



