La ausencia de una regulación federal dejó en manos de gobiernos locales la definición de límites para los robotaxis, los vehículos autónomos que operan firmas como Waymo, Zoox y Tesla. El Congreso no consiguió aprobar una norma de seguridad para estos autos, según The Verge, y esa paralización empuja a las autoridades municipales y estatales a decidir qué pueden hacer en sus calles.

Esto dio lugar a un panorama diverso de reglas, distinto de una normativa única que buscaba la industria. Si bien los ayuntamientos no tienen poder para fijar estándares de fabricación, sí pueden regular el uso de las vías, y ahí concentran sus respuestas.

En Minneapolis, el concejo municipal avanza con una propuesta que exigiría un monitor humano remunerado dentro de cada robotaxi, una medida que prácticamente impediría la operación sin conductor. La autora del proyecto, la concejala Robin Wonsley, sostuvo que la ciudad no permitirá que grandes tecnológicas desplacen a trabajadores locales.

En San Diego, el ayuntamiento aprobó una resolución para impedir que Waymo opere en el aeropuerto internacional y otorgar a las autoridades locales control directo ante emergencias. El impulsor de la medida, el concejal Sean Elo-Rivera, indicó que las reglas deben garantizar que conductores locales y comercios puedan ganarse la vida bajo normas claras.

Austin recibió preocupaciones de los bomberos sobre los Cybercab de Tesla, autos sin volante ni pedales. Piden que los fabricantes definan protocolos de remolque para emergencias y canales de comunicación directos con operadores humanos.

La discusión llegó a Washington D.C., donde el concejal Charles Allen presentó un proyecto que buscaría limitar la flota de cada operador a 200 vehículos y postergar el inicio del servicio comercial hasta 2028. También propone cobrar una tarifa por milla para financiar el subterráneo local y compensar a conductores de apps de transporte.

La futura alcaldesa electa, Janeese Lewis George, se manifestó en contra de avanzar apresuradamente, citando una crisis de empleo. Allen respondió que siguen negociando y que esperan una votación en su comisión antes de fin de noviembre.

Este fenómeno desafía la lógica política tradicional: durante años se asumió que los republicanos eran más proclives a los autos autónomos y que los demócratas eran más escépticos, pero la realidad local muestra un mosaico de enfoques que redefine el debate.