En el marco del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, una de las hijas de Diego y Claudia Villafañe podría declarar por última vez, mientras el Tribunal dispuso un nuevo cuarto intermedio para resolver los planteos de nulidad presentados por la defensa de Nancy Forlini y para analizar los alegatos de cierre de la fiscalía y de los particulares damnificados.

El fiscal Patricio Ferrari y los abogados de los damnificados pidieron al Tribunal que rechace las nulidades del proceso y que desestime los planteos de cierre de la acusación. La defensa de Nancy Forlini había presentado la objeción basada en ne bis in idem, sosteniendo que ya quedó juzgado el hecho, conforme al Código Procesal Penal de la provincia.

Eduardo Ramírez, representante legal de Diego Junior, calificó ese pedido como extemporáneo; en tanto, Ferrari cuestionó gravemente a Nicolás D’Albora, abogado de Forlini, al incrementar su reproche hacia la defensa.

El tribunal, integrado por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, dispuso un cuarto intermedio de 20 minutos para deliberar sobre las nulidades planteadas por la defensa de Forlini.

Entre los argumentos de la audiencia, Franco Chiarelli, defensor del enfermero Ricardo Omar Almirón, sostuvo que su cliente no mentía, sino que informaba y trabajaba sobre el estado de salud del paciente durante la internación domiciliaria en el country San Andrés de Tigre. Detalló que Almirón informó taquicardia, edema en la pierna, vómitos, falta de apetito y la resistencia del paciente a recibir al neurocirujano Leopoldo Luque, al clínico Pedro Di Spagna y al nutricionista, además de haber solicitado un diurético. El abogado afirmó que Almirón reportó estos signos vitales y citó como testigo a Monona, la cocinera de Maradona, quien dio fe de que el enfermero tomó las constantes del paciente en Tigre.

Chiarelli se refirió a la declaración de Monona para apoyar su versión de los hechos y afirmó que Almirón no buscaba alterar la situación, sino actuar conforme a lo que correspondía en ese momento.

La defensa de Mariano Perroni solicitó la absolución, al asegurar que no se probó la autoría y mantuvieron su inocencia. Sus abogados, Miguel Ángel Pierri y Mariano Montalto, ofrecieron sus alegatos de clausura y remarcaron que Perroni no posee antecedentes.

Los letrados de parte concluyeron que la memoria de Diego no merece una condena injusta y defendieron una actuación basada en el respeto a la justicia. El veredicto final quedó fijado para el 22 de diciembre.