La industria de los videojuegos atraviesa una coyuntura particularmente compleja en Estados Unidos durante 2026. Datos de la firma Circana señalan caídas sensibles en las ventas de las consolas más populares: las PS5 y PS5 Pro registraron una caída interanual del 25% entre enero y agosto, y Xbox mostró un descenso más pronunciado, del 33%.

Para Microsoft, el rendimiento acumulado en ese tramo representó el menor volumen desde que se comenzó a hacer seguimiento de la plataforma. Sony, por su parte, atraviesa su peor desempeño en ese periodo desde 20113, según la lectura de Circana, lo que evidencia una tendencia de deterioro que no se veía desde principios de la década de 1980, cuando la industria enfrentó una crisis que cambió para siempre el negocio.

El analista Mat Piscatella, de Circana, resume la preocupación: el mercado estadounidense de consolas no mostraba una situación tan precaria en décadas, y enfatiza la necesidad de entender qué factores están presionando a los compradores.

Durante años, el crecimiento de la industria estuvo sostenido por un modelo relativamente simple: las compañías lanzaban máquinas a precios elevados para luego ir recuperando la inversión y, con el tiempo, rebajar el valor para ampliar la base de usuarios. Esa lógica empezó a romperse con la generación actual, respecto de PS5 y Series X|S, donde la dinámica de precios no acompaña la misma estrategia de ventas a largo plazo.

Las cifras de Circana muestran un fenómeno de precio promedio pagado por consola que llega a niveles históricos. En los primeros ocho meses de 2026, el valor medio desembolsado por una PS5 nueva en EE.UU. fue de 597 dólares, un aumento del 20% frente al año anterior. En Xbox, el promedio fue de 529 dólares, con un incremento interanual del 26%. Cabe aclarar que estos promedios reflejan lo que realmente pagan los consumidores y no el precio de catálogo de un modelo concreto, ya que dependen de promociones, combinaciones de versiones y promociones puntuales.

El encarecimiento coincide con una etapa avanzada del ciclo de vida de ambas plataformas: las PS5 y las Series X|S llegaron al mercado en noviembre de 2020, y, casi seis años después, los compradores aún deben afrontar desembolsos considerables para acceder a ellas. En el caso argentino, la situación podría volverse aún más gravosa, ya que a los precios internacionales se suman impuestos, costos de importación y márgenes, lo que eleva la carga para los usuarios locales. Aunque los datos de Circana corresponden a Estados Unidos, reflejan una presión de precios que también podría sentirse en otros mercados.

Una de las particularidades de esta crisis es que parte de la presión económica proviene de una industria que, a simple vista, parece ajena a los videojuegos: la inteligencia artificial. El desarrollo y la inversión asociada a IA influyen en costos y en la capacidad de las compañías de mantener márgenes, añadiendo un factor más a la compleja ecuación de precios y demanda.

Frente a este panorama, el sector laudea la expectativa en torno a un videojuego clave que podría generar un impulso significativo para las ventas de consolas, funcionando como un revulsivo para la adopción y el consumo en esta etapa tardía del ciclo de hardware. Si ese título logra captar la atención de los jugadores y justificar la inversión, podría marcar un punto de inflexión para las plataformas en un año marcado por la presión de precios y la caída de demanda.