El vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Emiliano Yacobitti, se refirió a los hechos ocurridos durante la quinta Marcha Federal Universitaria y afirmó que la Policía debe identificar a los responsables de la violencia, a la vez que distinguió a esos individuos del resto de los manifestantes. Subrayó que, en su criterio, el Gobierno tiene la obligación de aplicar la Ley de Financiamiento Universitario, y sostuvo que los violentos no forman parte del sistema universitario, constituyendo una minoría.
Yacobitti respondió a un post de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien difundió un video de los incidentes y señaló la presencia de violentos. El dirigente universitario coincidió con la ministra en que nadie está por encima de la ley y afirmó que la policía debería poder identificar a los responsables de los desmanes. En su mensaje, enfatizó que la Ley de Financiamiento Universitario debe cumplirse y que los violentos no representan al conjunto del movimiento estudiantil.
En diálogo con TN, el funcionario detalló que, durante el acto de cierre, algunos disturbios obligaron a abandonar el escenario cuando comenzaron a sentirse gases en la zona, situada entre estudiantes, docentes, investigadores y trabajadores no docentes. Sostuvo que él repudia cualquier acto de violencia, pero cuestionó la actuación policial, afirmando que la tarea era identificar a los agresores y que eso no se logró.
Sobre el balance de la movilización, afirmó que siempre existe una minoría que genera incidentes y que esos hechos buscan empañar lo que fue una protesta de gran magnitud, con participación de más de un millón de personas en todo el país, no solo en la Ciudad.
El Poder Ejecutivo presentó una denuncia penal contra los manifestantes que protagonizaron los actos frente al Congreso de la Nación. El decreto de la denuncia, impulsado por el equipo jurídico del Ministerio de Seguridad, incluye cargos de resistencia y atentado a la autoridad, atentado al orden constitucional y daño agravado. Los imputados habrían actuado con el rostro cubierto para evitar ser identificados, y habrían dañado bienes públicos para obtener objetos contundentes, que luego fueron arrojados contra efectivos de seguridad.
La jornada concluyó con al menos 25 detenidos. Las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos, balas de goma y un camión hidrante.



