La principal preocupación que atraviesa la economía argentina es la inestabilidad internacional, que afecta tanto a los Estados como a los actores económicos y financieros. La energía se percibe como un insumo decisivo, y los movimientos en los precios de los combustibles impulsan la inflación y condicionan la planificación empresarial y del consumo.

La situación se ha visto agravada por la coexistencia de dos conflictos de alcance global, con vínculos entre sí y con actores que participan en ambos frentes, entre ellos Estados Unidos. Uno de los focos que más peso tiene para los precios de la energía es la confrontación entre EE. UU. e Israel frente a Irán, derivada de un atentado atribuido a Hamas. No se vislumbra una salida expedita al choque: Irán propone una tregua que podría abrir el estrecho de Ormuz, una ruta clave para sus exportaciones petroleras, a cambio de que Estados Unidos acepte desmantelar su programa nuclear; Teherán, por su parte, mantiene su negativa.

La tensión en esa región ya se refleja en los precios de la gasolina en Estados Unidos, especialmente de cara a las elecciones de medio mandato. El precio promedio por galón pasó de alrededor de 2,90 dólares antes del conflicto a unos 4,30 dólares en la actualidad, un incremento que podría influir en el resultado electoral y en la fortaleza de una posible mayoría republicana en la Cámara de Representantes.

La segunda gran campaña bélica se mantiene abierta desde la invasión rusa a Ucrania, con un nexo histórico entre Moscú e Irán. En este marco, el expresidente Donald Trump ha cambiado de postura respecto a Rusia: si bien había presentado medidas de endurecimiento, en algún momento buscó moderar la escalada de precios de los combustibles acercándose a Moscú y permitiendo la exportación de diésel ruso, por un volumen aproximado de 300.000 toneladas, una excepción a sanciones previas que él mismo había respaldado.

Algunos analistas sostienen que no existiría una alianza rígida entre los liderazgos, sino un posible sometimiento de Trump a Putin, o motivos de índole personal. En ese sentido, The Wall Street Journal indicó que los días 18 y 19 de noviembre podrían realizarse una cumbre entre Trump y Putin, con la participación de un tercer actor de relevancia, lo que añadiría una nueva variable a un escenario ya de por sí complejo.