El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) comunicó la identificación de los restos de Carlos Rafael Medina, joven tucumano que fue víctima de la represión estatal. El hallazgo se dio en el Pozo de Vargas, en Tucumán, donde los restos óseos fueron recuperados por el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT) y luego analizados e identificados genéticamente por el propio EAAF.
La confirmación de la identidad se logró mediante un cotejo de ADN entre los restos hallados y las muestras aportadas por sus dos hermanos. La toma de muestras se llevó a cabo dentro de un convenio de colaboración con la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia.
Medina tenía 20 años al momento de su desaparición, era estudiante universitario y residía en San Miguel de Tucumán. Fue secuestrado de su vivienda durante la madrugada del 15 de abril de 1976. Evidentemente, ese hecho fue presenciado por su madre, su hermana, su yerno y su propio hijo, entre otros familiares. En esa misma etapa, otros compañeros de colegio del joven también fueron desaparecidos. Los restos de Medina ya habían sido identificados recientemente por el EAAF en el mismo lugar, el Pozo de Vargas.
El EAAF señaló que Pozo de Vargas —un antiguo pozo de agua usado para abastecimiento ferroviario, ubicado cerca de Tafí Viejo— constituye la mayor fosa clandestina de la represión ilegal descubierta en Argentina. Hasta ahora, se logró identificar a 122 personas de un mínimo de 149 individuos representados genéticamente encontrados en el sitio.
Esta semana, el juzgado federal de Tucumán N°2, a cargo del Dr. Guillermo Díaz Martínez, notificó a la familia de Medina la identificación y anticipó la realización de la restitución y una ceremonia. En la audiencia estuvieron presentes los dos hermanos de Carlos, Silvia y Jorge Medina; también participaron el esposo de Silvia, un hijo y dos nietos de Silvia.



