La batalla de Curupaytí, que se disputó durante pocas horas, dejó secuelas que aún inspiran análisis entre historiadores. Después de los avances aliados en territorio paraguayo, el asalto chocó contra una defensa bien preparada, un terreno convertido en lodo por las lluvias y una cadena de decisiones militares que continúa en discusión.

La cuestión central es si la derrota fue principalmente responsabilidad del mando de la Alianza o si corresponde a una defensa paraguaya excepcionalmente bien organizada. Las valoraciones de los especialistas consultados por TN no son uniformes, pero comparten ciertos puntos en común: la relevancia de las fortificaciones paraguayas, las dificultades del terreno, la ineficacia de los bombardeos navales, los problemas de coordinación y el alto costo humano.

Las diferencias surgen al tratar de asignar cuánto de la derrota recayó en Bartolomé Mitre, cuánto en los mandos brasileños y cuánto en una estructura de mando que ya mostraba fallas. TN entrevistó a once especialistas de los cuatro países involucrados y a uno de los principales historiadores extranjeros dedicados al conflicto.

Entre los entrevistados figuran Thomas Whigham, profesor emérito de Historia de la Universidad de Georgia y autor de seis libros sobre la Guerra Guasú; Carlos Aleksy Von Horoch Benítez, miembro de la Academia Paraguaya de la Historia; Esteban Chiaradia, investigador argentino del INDEAL y director de un proyecto sobre historiografías de la Guerra de la Triple Alianza; Carlos A. Díaz Vecino, presidente del Instituto de Historia y Cultura Militar del Uruguay; Miguel Domingo Escalante Galain, director del Museo Histórico del Ejército Argentino; y Carlos María Fraquelli, oficial de Estado Mayor argentino y magíster en Historia de la Guerra.

También participaron Pablo Palermo, abogado e investigador de la Guerra del Paraguay e integrante del Instituto Argentino de Historia Militar; Héctor Horacio Prechi, general de división retirado del Ejército Argentino y exsubjefe del Estado Mayor; Eduardo Ortíz Mereles, especialista en Historia del Paraguay; José Emilio Urdapilleta Romero, académico de la Academia de Historia y Geografía Militar del Paraguay; y Helton Costa, historiador brasileño que incluye en sus estudios la Guerra del Paraguay y la prensa de los países involucrados.

Para Díaz Vecino, Curupaytí podría haber sido el principal punto de quiebre estratégico y político de la contienda: tras una serie de avances aliados, Paraguay logró una victoria defensiva que alteró el ritmo de las operaciones y obligó a las potencias a revaluar su conducción.

Von Horoch Benítez añade un matiz importante: no debe considerarse que Curupaytí paralizó la guerra por completo. En su lectura, la derrota llevó a la Alianza a buscar otros caminos para acercarse a Humaitá.

Whigham, por su parte, coincide en que la victoria paraguaya tuvo un fuerte impacto moral en el país, aunque advierte que ese efecto no se tradujo en una derrota definitiva para la Alianza ni en un giro inmediato de la contienda.