El Ejecutivo dio un impulso a la remisión al Congreso del Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos firmado con Estados Unidos y apunta a remitirlo en los próximos días, una vez concluido el expediente administrativo. En la Casa Rosada sostienen que no pretenden esperar hasta noviembre y que el proyecto será girado al Parlamento apenas terminen las revisiones internas.
La decisión se tomó luego de que el canciller Pablo Quirno y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, rubricaran un protocolo adicional que alteró el texto acordado en febrero y allanó el camino para que Argentina lo someta a la aprobación legislativa. En Nación estiman posible completar el trámite interno en los próximos días.
El Gobierno separa ese proceso de la implementación de los capítulos que no requieren una nueva ley. La estrategia es avanzar de forma paralela por vía administrativa con todos los compromisos que puedan instrumentarse mediante decretos y resoluciones, mientras el acuerdo general avanza en el ámbito parlamentario.
La agenda legislativa con Estados Unidos contempla además otros dos movimientos. La Casa Rosada quiere cerrar antes de fin de octubre la aprobación del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) y prepara el envío a Diputados de otros seis tratados internacionales de propiedad intelectual incluidos entre los compromisos asumidos con Washington.
En el oficialismo admiten que la instrumentación completa llevará tiempo. Diversos capítulos exigen leyes, reglamentaciones, modificaciones administrativas o decisiones estadounidenses, por lo que el envío del convenio al Congreso no implicará que todas sus disposiciones entren en vigencia de inmediato.
La versión actual modificó uno de los puntos que había quedado afectado por cambios jurídicos en Estados Unidos. El texto de febrero contemplaba que Washington aplicaría a los productos argentinos una “tasa arancelaria recíproca revisada”; la versión vigente reemplazó esa fórmula por el compromiso de aplicar el “tratamiento arancelario” previsto en los anexos del acuerdo. El ajuste respondió a decisiones judiciales en EE.UU. que impactaron la base legal de la política arancelaria de la administración Trump y obligó a revisar la redacción antes de avanzar con la ratificación argentina.
El resto del acuerdo mantiene un alcance amplio: la Argentina asumió compromisos en áreas como barreras no arancelarias, propiedad intelectual, comercio digital, estándares técnicos, agricultura, prácticas regulatorias, controles de exportación, seguridad de inversiones y cooperación económica, además de las disposiciones específicamente comerciales.



