Se presentó un informe elaborado por seis organizaciones de la sociedad civil en el marco del debate por el Presupuesto 2027 en el Congreso y antes de las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial. El análisis cuestiona la sostenibilidad del actual programa económico argentino y sus impactos sociales y ambientales.
El documento, cuya autoría reúne a la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), el Espacio de Trabajo Fiscal para la Equidad (ETFE), Recourse, Equipo Transiciones y el Center for Economic and Social Rights, entre otras entidades, señala que las medidas impulsadas por el Gobierno no garantizan una estabilidad a largo plazo y podrían erosionar compromisos internacionales en derechos humanos y clima.
En diálogo con Radio 750, Andrés Napoli, director ejecutivo de FARN, cuestionó los pilares del programa y sostuvo que el equilibrio fiscal oficial se apoya fuertemente en financiamiento externo y en recortes del gasto público. “La estabilización que nos plantean depende mucho del financiamiento externo y, por supuesto, del recorte en gasto público”, afirmó, apuntando a áreas como obra pública, políticas sociales, jubilaciones y salud. El dirigente advirtió que ese marco responde al plan de ajuste acordado con el FMI, que ahora parece pasar su factura, y llamó la atención sobre la evidente corrida cambiaria preelectoral que menciona el mandatario a doce meses de las elecciones.
Entre los cuestionamientos del informe figura la brecha entre un déficit reducido y las condiciones en las que se sostiene ese equilibrio. Las organizaciones sostienen que la reducción del déficit convive con una marcada dependencia del financiamiento externo y con tendencias de salida de divisas que dificultan la acumulación de reservas.
De enero a julio de 2026, Argentina registró un superávit comercial de bienes de 20.073 millones de dólares. No obstante, esa entrada de divisas se ve absorbida por pagos de intereses, turismo, utilidades y la formación de activos externos. Esta última interacción se triplicó desde abril de 2025 y ya supera el total desembolsado por el FMI, según el informe. En ese marco, sostienen que, sin los préstamos del Fondo, no habría acumulación neta de reservas, dejando a la economía expuesta ante shocks externos y fenómenos climáticos extremos como sequías e inundaciones que pueden afectar la producción y las exportaciones.
El documento también cuestiona la composición del superávit fiscal. Durante 2026, los ingresos tributarios cayeron un 2,5% en términos reales, en parte por la reducción de ciertos derechos. Los autores alertan sobre la fragilidad de depender de la financiación externa para sostener resultados fiscales y advierten sobre las implicancias sociales y ambientales de esa dependencia.



