Este martes, ante la Comisión de Salud de la Legislatura de la Ciudad, Claudio “El Turco” García relató, sin un discurso preparado, cómo las adicciones impactaron su vida y respaldó un proyecto para establecer el 26 de junio como Día de la Prevención de los Consumos Problemáticos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El ex futbolista, hoy activo en el Partido Integrar y recorriendo escuelas y clubes de barrio, busca que esa fecha sirva para promover acciones de prevención y concientización en todo el territorio.
García dejó atrás la profesión que lo acompañó durante años y, con ese periodo, también la organización que le daba estructura. Aseguró que fue en ese intervalo cuando apareció su vínculo con sustancias, y lejos de ocultarlo, convirtió esa experiencia en el núcleo de su labor actual, centrada en campañas de información y prevención en clubes de barrio y en centros de tratamiento de adicciones, con foco en el sur de la ciudad.
La sesión tuvo un desenlace concreto: tras su intervención, el proyecto obtuvo dictamen de mayoría y quedó habilitado para ser tratado en recinto. La iniciativa recibió el respaldo de todos los bloques presentes, salvo el de La Libertad Avanza. Entre las legisladoras y los legisladores que participaron estuvieron Claudia Negri, impulsora de la iniciativa, junto a Facundo Del Gaiso, Silvia Lospennato, Edgardo Alifraco, Pablo Donati, Victoria Montenegro, Francisco Loupias, Berenice Iañez y Andrea González.
El proyecto promovido por Negri propone organizar jornadas orientadas a prevenir, informar y concientizar sobre los consumos problemáticos en toda la ciudad. La elección del 26 de junio no es casual: coincide con el Día Internacional de Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, establecido por la ONU. La norma también apunta a darle continuidad institucional a las campañas preventivas, una deuda que García aseguró que el sistema público debe saldar.
Desde el inicio de su intervención, García fue directo. Refirió que nunca quiso ocultar su historia y que atravesó una etapa muy difícil por las adicciones, una situación que, en muchos casos, termina en muerte, cárcel o hospital. Atribuyó su superación al apoyo recibido y a su propia voluntad, y afirmó que busca que su experiencia sirva para evitar que los jóvenes pasen por lo mismo.
También subrayó que el problema de las adicciones no distingue clases ni edades: afecta a todos los sectores sociales y se observa tanto en barrios carenciados como en los más acomodados, en jóvenes y en adultos, y es, afirmó, un tema que debe ser frenado con urgencia. Uno de los ejes de su exposición fue el rol de los clubes de barrio como espacios de contención, vinculando esa función con la agenda preventiva que propone la norma.



