El partido arrancó bajo un clima particular en Núñez, con un arcoíris que apareció sobre el estadio pero que no acompañó el ánimo de los hinchas de River. En la cuarta fecha del ciclo de Leonardo Ponzio como entrenador, Huracán logró imponerse en un duelo áspero y se llevó tres puntos que lo mantienen firme en la pelea, dejando al conjunto de la banda roja con preocupaciones y fuera de los puestos de playoffs.

El inicio no fue sencillo para River. A los 3 minutos, Thiago Almada sintió una lesión en el cuadríceps de la pierna izquierda y debió dejar la cancha, lo que obligó al técnico a ajustar temprano. Cinco minutos después, Huracán se adelantó con un tiro libre cruzado ejecutado por Oscar Cortés; la defensa de River pareció desconcertada ante el movimiento de la pelota y la ejecución precisa del volante visitante, mientras Santiago Beltrán no pudo evitar el gol.

Más adelante, Ponzio tuvo que realizar otro cambio en el primer tiempo: Andrada salió lesionado y en su lugar ingresó Mauro Arambarri, que dejó poco impacto en la dinámica del equipo. En ese tramo, la idea de que Juan Cruz Meza podría haber sido una alternativa consistente quedó en el aire, ya que no se dio la chance de verlo en juego. Y el cierre de esa etapa dejó al equipo local con dos cambios pendientes que no llegaron a materializarse.

Sobre el cierre del primer tiempo, un ex Boca, Lucas Blondel, encontró la apertura del marcador para Huracán. Tras su primer remate al arco, el Globo se agrupó bien en su propio campo y pasó a ser un equipo áspero en la marca, peleando cada balón con intensidad. Caicedo fue uno de los pilares en esa recuperación, chocando con Martínez Quarta y Otamendi para sostener la ventaja.

River, por su parte, buscó respuestas con la posibilidad de acercarse al arco rival. Driussi se mostró como referencia de ataque y sometió a la defensa rival en varias ocasiones, y Galíndez respondió a todo intento, incluso desviando un tiro libre de Ángel Correa. Otro detalle notable fue la participación de Ángel “Angelito” Correa, quien asumió la responsabilidad de generar juego y desequilibrio, aportando movilidad y elaborando varias acciones de ataque.

La propuesta de River para la segunda mitad fue clara: asumir el protagonismo y revertir la desventaja. A esa altura, el equipo buscó mayor profundidad y tránsito por las bandas, buscando espacios que Huracán intentó otorgar para contener y contrarrestar. Sin embargo, la lectura de Martínez y la disciplina táctica de su equipo sostuvieron la diferencia, y Huracán se llevó el triunfo que le da impulso y deja a River en una posición delicada en la clasificación. El partido concluyó con silbidos para el local y la certeza de que el rendimiento deberá mejorar para aspirar a los playoffs.