En los últimos 34 años no se había visto una concentración tan amplia de servicios públicos en manos de un mismo grupo. Hoy, la idea es que los usuarios de electricidad, gas y, eventualmente, agua paguen a la misma firma, mediante las operaciones de Edenor y Metrogas junto a la posible entrada de AySA.

Desde 2021, Edenor pertenece a José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, tras haber adquirido la concesionaria de distribución eléctrica en el norte y oeste del Área Metropolitana de Buenos Aires por US$100 millones a Pampa Energía, del empresario Marcelo Mindlin y socios. En ese momento, la intención era que el gobierno de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa autorizara incrementos tarifarios y negociara la deuda de la compañía con Cammesa. Con esas condiciones, el plan dio resultados y se fueron abriendo los caminos para otras incursiones.

Ya en 2024, con el retorno de Javier Milei al poder, el grupo reformó su estatuto para ampliar su abanico de actividades ligadas al sector energético. En el mercado, Edenor registra un valor superior a US$550 millones y recientemente ejecutó una operación central: adquirió el 70% de Metrogas a la petrolera YPF por US$780 millones. Esta transferencia depende de la autorización gubernamental para extender la concesión de distribución de gas natural por redes hasta 2047, es decir, 20 años más allá del contrato vigente.

Antes de esa operación, la firma suiza Mercuria, junto a Manzano, se quedó con la refinería de Shell y cerca de 900 estaciones de servicio por US$1.42 mil millones. Edenor participaría con entre el 30% y el 40% del paquete accionario resultante; sin embargo, no ingresó formalmente a estas operaciones, que hasta el mes pasado estaban lideradas por Raízen, la joint venture de Raízen, controlada por la brasileña.

En paralelo, surgieron ofertas para controlar el 90% del paquete accionario de AySA. Filiberti, como accionista de Edenor, busca sumar el servicio público que le falta y ya mantiene vínculos operativos: Transclor, proveedor de cloro para AySA, forma parte de su portafolio. Transclor también tiene participación en el consorcio Rowing, encabezado por la constructora Rowing, de Walter Román. La expectativa de valor de esa operación ronda los US$500 millones.

La concentración de múltiples servicios bajo un mismo accionista no tenía precedentes desde 1992, cuando todo estaba en manos del Estado. Aun así, en varios segmentos de energía y gas persisten las mismas personas y grupos en roles distintos —generadores, transportistas y distribuidores—, a pesar de las limitaciones a la integración vertical.