El agua de 14 millones de personas figura como la pieza central del programa de privatizaciones que impulsa el Gobierno, y este jueves comenzó a definirse con nombres y apellidos. A las 10 de la mañana se abrieron los sobres electrónicos de la primera etapa de la licitación por el 90% de las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), dejando al descubierto a los dos grupos locales que están detrás de la empresa.
Las ofertas confirmadas corresponden a un consorcio integrado por Rowing S.A., Arcos, Transclor y PHX, liderado por Rowing S.A. La segunda propuesta fue presentada por Roggio ROAS S.A.U. y otros. Según el acta de apertura, fueron 17 los participantes registrados en el proceso. El procedimiento está enmarcado en la Ley de Bases de la Privatización y en la Ley de Reforma del Estado de 1989.
A partir de ahora, las ofertas serán objeto de un análisis técnico. Quienes cumplan con los requisitos del pliego quedarán habilitados para presentar la oferta económica, y recién allí se determinará al ganador, que resultará de la suba más alta. El pliego no establece una base de referencia ni un precio mínimo, por lo que el valor de AySA dependerá de la competencia entre los dos oferentes. En el Ministerio de Economía estiman ingresos por alrededor de US$450 millones. El 10% restante del capital se mantendrá en manos de los trabajadores a través del programa de propiedad participada.
Esta operación representa la mayor parte de ingresos genuinos para el Estado dentro del programa. Aunque la venta del 70% de Metrogas, acordada por YPF con Edenor en US$780 millones, podría superar en cifra, ese dinero corresponde a YPF como accionista mayoritaria de la distribuidora de gas. En el caso de AySA, el vendedor es directamente el Estado nacional.
La historia de AySA es de idas y vueltas. Privatizada en 1993 para quedar en manos de Aguas Argentinas, el 2006 el gobierno de Néstor Kirchner rescindió el contrato y reestatizó el servicio, que desde entonces funciona bajo AySA. Dos décadas después, el agua y las redes de cloacas de la Ciudad de Buenos Aires y de 26 distritos del conurbano podrían volver a estar en manos privadas.
Entre los candidatos destacados figura el consorcio que agrupa a Mauricio Filiberti, titular de Transclor, conocido proveedor del insumo clave para potabilizar el agua: cloro. Por ese vínculo, la firma recibió el apodo de Rey del Cloro y es el mayor fabricante del país, además de haber sido proveedor monopólico de policloruro de aluminio desde 2009, utilizado para la potabilización.
Esa relación ya generó un episodio controvertido: en 2023 Filiberti obtuvo una licitación de US$127 millones para ese insumo, proceso que terminó en una denuncia penal de la Coalición Cívica, sin avanzar en la Justicia. Filiberti es socio de José Luis Manzano y Daniel Vila en la estructura accionaria de Edenor, la principal distribuidora eléctrica del país; a su vez, AySA figura como el mayor consumidor de electricidad del AMBA, lo que cruza ambas áreas de negocio.



