Un ministro cercano al sector optimista del gobierno afirmó esta semana a Clarín que el consumo no despega y que, por lo pronto, difícilmente mejorará en el próximo año. Sus palabras llegaron antes de conocerse el dato inflacionario de agosto, un 1,7%, celebrado por Milei y por Luis Caputo como un hito del plan económico libertario. Aunque ese guarismo podría repetirse en los meses venideros según proyecciones de consultoras, la cifra ha quedado ensombrecida por el surgimiento de demandas de segunda generación que ganan terreno en el debate público.

Entre esas demandas figura la idea de que la mayoría de los argentinos dispone de poco poder de compra y exige una reactivación de una economía que crece a un ritmo muy inferior al previsto por el Gobierno a fines del año pasado. Ese crecimiento tan lento tiende a hacer que ciertos fenómenos se vinculen más a la performance de Milei y Caputo que a causas estructurales más profundas.

Como ejemplo, se señala el cierre de comercios. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, el Gobierno local detectó un aumento cercano al 30% de la vacancia de locales en avenidas clave como Santa Fe, Córdoba, Corrientes y Rivadavia, un fenómeno históricamente asociado al perfil comercial del área. En localidades pequeñas o intermedias del interior, el fenómeno es más visible y se vincula, según las encuestas, a la crisis económica más que al crecimiento de ventas en línea. Si Mercado Libre por ejemplo reparte unos 2.000 paquetes por día en una ciudad de entre 70.000 y 80.000 habitantes, el cierre de locales podría actuar como un desencadenante de inestabilidad local, incluso si no obedece exclusivamente a una caída de la demanda.

En lo político, Milei sostiene que estos efectos son ajustes necesarios para un mercado que se reacomoda hacia un nuevo equilibrio y que, en su lectura, no debería traducirse en castigo electoral. Aun así, el Gobierno ya toma precauciones para la campaña electoral del año que viene. Karina Milei asistió el jueves a una de las reuniones que La Libertad Avanza mantiene con dirigentes del PRO para dejar en claro que persiste la posibilidad de forjar alianzas con el espacio macrista.

Por su parte, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, afín al sector karinista, busca avanzar en los diez acuerdos que La Libertad Avanza mantiene con dirigentes del PRO, con la meta de dejar en claro que la opción de alianzas con el macrismo sigue viva.