El origen del concepto lo reivindica Richard Stallman, considerado padre del movimiento, quien sostiene que el software libre debe permitir usar, estudiar, modificar y distribuir el programa, y no estar ligado a un precio. Desde 2004, cada tercer sábado de septiembre se celebra el Freedom Software Day, una fecha que este año vuelve a situarse bajo la lupa por el avance de la inteligencia artificial.

El foco de la conmemoración es visibilizar qué implica esto en la práctica y qué beneficios puede aportar el software libre en distintos ámbitos, desde hogares y comercios hasta administraciones y centros educativos. Para entender la realidad de este ecosistema, la organización Software Freedom International destaca la necesidad de explorar sus alcances y desarmar malentendidos habituales.

Ariel Jolo, organizador del encuentro nerdear.la que arranca el martes en el Centro Cultural Konex, señala una de las confusiones más comunes: el término “software libre” no se refiere al costo, sino a la libertad de ejecutar, distribuir y modificar el software. En inglés, la palabra “free” se usa para expresar libertad y, a menudo, se toma prestada del español o del francés para enfatizar ese aspecto, mientras que también existe el uso de “gratis” en la lengua inglesa, lo que genera equívocos.

Es habitual que surjan dudas sobre si todos los programas libres son gratuitos. La aclaración es que algunos pueden no tener costo, pero no todos los proyectos libres son gratuitos, y no todos los programas gratuitos forman parte del movimiento. La traducción y la interpretación de “free” generan confusión entre quienes buscan entender si libre equivale a sin costo.

Ignacio Bengochea, director de la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires, enfatiza que la clave está en que el software libre suele reducir costos, pero implica tareas, recursos y gastos que no siempre se contemplan. Muchas veces, comunidades de usuarios colaboran para mejorar el software, lo que, indirectamente, baja el gasto de la organización. Además, estos sistemas suelen demandar menos recursos de hardware que las alternativas propietarias, lo que también se traduce en ahorros.

En síntesis, la conversación apunta a comprender que el código abierto es una corriente dentro del paraguas más amplio del software libre, y que la discusión sobre costos no debe opacar el valor de la libertad de uso, estudio y modificación. El encuentro de este año, que incluye la actividad de nerdear.la, busca esclarecer estas diferencias y situar la discusión en el contexto actual de la IA y la innovación tecnológica.