El dirigente argentino ante el G20 y ex presidente provisional del Senado entiende que la Argentina no debe quedar atrapada en la dicotomía entre Washington y Beijing. En su mirada, debe cultivarse una relación estable y previsible con ambas potencias y aprovechar las ventajas del país en ámbitos como producción, energía, alimentos, conocimiento y minerales críticos. Esa estrategia, sostiene, podría además consolidar la posición argentina frente al Reino Unido en la cuestión Malvinas.
Pinedo describe un escenario internacional dominado por una creciente interdependencia entre las grandes potencias. “El mundo está sumamente interconectado; los problemas de todos los países son, de alguna forma, de todos”, afirmó al hablar con Infobae al Regreso. En esa línea, la competencia entre Estados Unidos y China no implica necesariamente una ruptura total, sino una confrontación estratégica con matices: que Estados Unidos siga siendo, de todas formas, el principal socio comercial de China.
Sobre la Administración de Donald Trump, el ex legislador sostiene que las medidas adoptadas responden a una estrategia de largo plazo y no a un simple capricho. “No parece una ocurrencia de un líder; Estados Unidos quiere evitar perder peso frente a otras potencias”, indicó, y advirtió que, si la tendencia persiste, podría dejar a Estados Unidos en un “nivel de poder” menor al deseado, algo que considera inaceptable para el país.
En clave argentina, Pinedo plantea una postura pragmática: mantener una relación sólida con China pese a las tensiones comerciales y estratégicas existentes. “Teníamos que tener una buena relación con China. Es lo lógico, es lo razonable”, afirmó, resaltando que esa coherencia es compatible con la necesidad de defender intereses nacionales.
En el marco del G20, indicó, una de las discusiones centrales pasa por las políticas industriales chinas y sus efectos sobre la competencia global. “Si competís con el mundo subsidiando, eso genera distorsiones; no está bien”, completó.
La proyección para Argentina pasa por ampliar la producción y, con ello, las exportaciones. “Lo que tenemos que hacer es producir más, generar más empleo y mejores salarios, y vender lo que producimos”, resumió. En esa línea, estimó un crecimiento notable de las ventas externas para la próxima década: “En diez años, Argentina probablemente duplicará sus exportaciones”.
Entre los sectores con mayor potencial mencionó alimentos, energía, minerales críticos y servicios basados en conocimiento. Aunque reconoció que ese crecimiento no será inmediato, señaló que ya hay señales de desarrollo en esas áreas.



