En una nueva audiencia del proceso por la muerte del ex Pum a Federico Martín Aramburu, emergió un testimonio que podría influir en la discusión sobre si el crimen tuvo o no connotaciones de premeditación. El empleado del bar Mabillon, Sébastien L., afirmó que Loïk Le Priol, excabo Soldado y principal acusado, y su acompañante Romain Bouvier eran clientes habituales y que, poco antes de las 5 de la mañana del 19 de marzo de 2022, se cruzaron con Aramburu y su socio Shaun Hegarty en el local ubicado en pleno centro de París.

El testigo explicó que se produjo una pelea entre los dos ex jugadores y activistas de extrema derecha. Él y otros trabajadores intervinieron para separar a las partes. Del relato se desprende que tomó a Aramburu para sacarlo de la cercanía de Le Priol, quien aparecía visiblemente alterado y recibió múltiples golpes; Aramburu y Hegarty se retiraron del bar tomados de la mano por el Boulevard Saint-Germain, mientras que Le Priol, Bouvier y Lyson R. permanecieron en la terraza.

En la declaración, difundida por Le Parisien, L. aseguró que Le Priol estaba fuera de sí y habría proferido una amenaza que quedó registrada en el ambiente. El presidente del jurado le pidió confirmar la certeza de haberla escuchado y su posible significado. El testigo respondió que la había entendido con claridad: la afirmación existía, y que, pese a ello, no reaccionó en el momento debido a la hora, la tensión y el consumo de alcohol del acusado. “Cuando me dice eso, no lo tomé a la ligera”, explicó.

Poco después de que Le Priol abandonara el lugar, se oyeron varios disparos en el boulevard. El camarero corrió hacia el sitio de los ruidos y encontró a Aramburu tendido en el suelo, abatido por las balas. El recuerdo de la frase quedó grabado en su memoria precisamente por la tragedia que se desencadenó.

La defensa cuestionó la oportunidad de presentar esa declaración, argumentando que apareció más de un año después y podría responder a la cobertura mediática. Sébastien L. negó haber buscado información sobre el caso y atribuyó la demora a un cansancio extremo tras una noche corta. Uno de los abogados de Le Priol preguntó si, si hubiera visto al acusado en ese instante, habría actuado de manera distinta. El juicio continúa en la Corte Penal de París para esclarecer los hechos y el alcance de posibles indicios de premeditación en el crimen de Aramburu.