Boca Juniors desembarcó en San Pablo con la misión de asegurar su paso a las semifinales de la Copa Sudamericana. Paredes, capitán y campeón del mundo, busca guiar al equipo en un duelo clave ante un Morumbí de césped pesado y 60.000 hinchas locales que marcarán el pulso del estadio.
Apenas unos minutos antes de instalarse en el hotel, poco más de una quincena de aficionados boquenses se refugiaba bajo el techo de una parada de taxis, en la vereda contraria a la entrada del hotel, esperando para ver de cerca al capitán.
Paredes—camiseta en blanco con ribetes en azul y amarillo—aparece como referencia para Boca: su presencia es vista como clave para sostener el plan del equipo en una noche que promete ser exigente. En la ida, a pesar de una molestia en el isquiotibial de la pierna izquierda, dejó una jugada decisiva: dejó pasar la pelota entre sus piernas para que Ascacibar se desmarcara sin marca, y luego Velasco, Blanco y Merentiel convirtieron.
En Morumbí, el conjunto xeneize deberá lidiar con un campo amplio y condicionado por la lluvia, además del aluvión de 60.000 espectadores en contra. Será fundamental que Paredes esté al ciento por ciento para ayudar a Boca a resistir el arranque y la presión que intentará imponer el local desde el primer minuto.
A la hora de definir la alineación, el técnico Vasco Arruabarrena tiene una única duda: colocar a Marco Pellegrino como pareja de Ascacibar o apostar por Facundo Jagger Herrera, el joven de la cantera. Milton Delgado regresa al mediocampo tras superar un desgarro y volverá a ocupar un rol de apoyo en la mitad de la cancha. El once que podría presentar Boca, sujeto a confirmación, sería: Montero; Lozano, Di Lollo, Herrera o Pellegrino, Blanco; Ascacibar, Paredes, Delgado; Flores, Merentiel y Velasco. Estos titulares buscarán cerrar la clasificación en un contexto adverso.



