El panorama económico para el cierre del trimestre no ofrece señales de alivio: el riesgo país mostró un ascenso sostenido durante septiembre y ayer cerró en 578 puntos básicos, tras subir 2,2% en la jornada. Ese movimiento ya tiene impactos concretos: por tercera vez en el año, el Tesoro deberá refinanciar deuda sin emitir nuevos títulos en dólares, con una operación prevista para el próximo lunes.

El equipo económico intenta evitar tasas superiores al 10% y, por ahora, se queda con emisiones en pesos o atadas al tipo de cambio oficial de corto plazo. En contraste, el plan financiero para 2027 contempla la emisión de USD 5.000 millones en Bonar 29, una estrategia que hoy aparece muy complicada ante el contexto actual.

El aumento del riesgo país tiene efectos colaterales: encarece la emisión de nueva deuda para provincias y empresas, que durante este año consiguió financiamiento a tasas cercanas al 8% y con plazos de hasta diez años. En este marco, San Juan logró ayer colocar su primer bono internacional por USD 600 millones, pagando una tasa apenas por debajo del 10% anual. Aunque el rendimiento esperado rondaba el 9% cuando se lanzó la operación, la provincia aceptó un rendimiento superior para alcanzar el monto deseado.

La mayor incertidumbre asociada a un incremento del riesgo país también podría trasladarse al mercado cambiario. Se amplía la posibilidad de compras de divisas o de desarme de posiciones en pesos para aumentar la dolarización, escenarios que amplían la complejidad política y económica.

En materia de inflación, la lucha contra la desinflación se mantiene como desafío mayor. Agosto cerró con una variación de 1,7%, y septiembre presenta datos poco alentadores. Un relevamiento de la consultora LCG mostró que la inflación de alimentos y bebidas en la cuarta semana del mes fue de 1,7%, acumulando 2,7% en las últimas cuatro semanas, y detectó un aumento significativo en la cantidad de productos con subas de precios.

Con este cuadro, es difícil esperar que el índice de inflación vuelva a registrar una caída marcada ni que supere la marca de agosto. El escenario más razonable, señalan los analistas, es que el indicador oscile entre 1,7% y 2% hacia fin de año. Un posible incremento en los precios de nafta, que YPF podría definir en las próximas horas, podría añadir presión adicional en el mes siguiente, afectando a diversos sectores.

En resumen, cierra un mes complicado para la economía: mayor costo de financiamiento, mayor incertidumbre cambiaria y presiones inflacionarias que complican la trayectoria para lo que resta de 2026.