Este viernes, la senadora Patricia Bullrich arrancó la jornada con una salida temprano hacia su despacho en Palermo, tras pasar por la peluquería. Su equipo de comunicación ya tenía preparado un video del día anterior, en el que se la ve trabajando en su oficina del Senado. La pieza venía acompañada por la música de la canción No me importa, de Lali Espósito, cuyo mensaje en la letra incluye la idea de no dejarse dominar por el miedo. En la publicación, agregaron la frase Todos los peros tienen un porqué.

Quienes la conocen aseguran que se la notó especialmente tensa en las últimas horas. El desencadenante fue la descoordinación en torno a la ley de Presupuesto, que, sin aviso, ocultaba cambios en las pautas de indexación y en la universalización de la asistencia en Discapacidad. Bullrich no ocultó su malestar: afirmó a su equipo que “no puedo dejar pasar esto” y que “si ni siquiera te informan, no podés negociar nada. Y yo no soy empleada de nadie”. En público, fue tajante: “No me tomen por tonta”.

Este rasgo de desmarcarse no es nuevo y forma parte de la dinámica del oficialismo, con consecuencias que se van acumulando. En ese marco, mientras Bullrich preparaba su respuesta en redes, circulaba la opción de filmar un video con una letra más confrontativa, usando la canción La Tonta de Jimena Barón. La letra decía cosas como mentís y escenas armadas; sin embargo, se impuso la alternativa de Lali, pese a que la artista es una de las más atacadas por el Presidente. A las 10:30, el posteo con la nueva elección quedó publicado y se viralizó rápidamente.

Paralelamente, el presidente Javier Milei arribó a Bahía Blanca acompañado de su hermana Karina Milei, Diego Santilli, Sebastián Pareja y el secretario de Comunicación, Fabián Fernández. Antes de despegar, el grupo expresó reservas individuales sobre el grado de exposición pública de las quejas de Bullrich, mientras en el Senado se debatían temas como Inocencia Fiscal y Biocombustibles. Aun sin confirmarse gestiones para un encuentro, Milei reaccionó de forma diferente a la situación: minimizó su rechazo hacia Lali, valoró a la artista y evitó focalizarse en el enojo de Bullrich. Nadie contactó a Bullrich en esa oportunidad; no obstante, hubo un intento fallido de Santilli por acercarse a ella. En el entorno se siente un fastidio general por la tensión entre ambos sectores del espacio oficialista.