La historia del llamado “container” en River llega a su fin. A partir de la próxima semana ya no habrá más futbolistas apartados entrenándose en el predio de Cantilo, a apenas un kilómetro del Monumental. Los dos últimos jugadores que quedaban en esa situación, Fabricio Bustos y Matías Viña, abandonarán el club y de esa forma el club pondrá fin a los 14 futbolistas que separó del plantel profesional hace casi tres meses. En total, River estima haber recuperado casi 38 millones de dólares.

De ese total, 12,7 millones provendrán de ventas, y 25 millones se corresponden con el ahorro anual de contrato, producto de la reubicación de nueve jugadores que llegaron en este mercado de pases. En Núñez sostienen que, pese a las salidas, hubo un salto de calidad en el equipo al incorporar a tres campeones del mundo: Nicolás Otamendi, Ángel Correa y Thiago Almada, manteniendo el mismo presupuesto anual de fútbol que el año anterior.

Bustos y Viña son los dos últimos en cerrar sus salidas. En el caso del lateral derecho, el proceso de rescisión ya está acordado; su salida se suma al ahorro de salarios que implica su desvinculación, ya que su contrato vencía en diciembre de 2027. Bustos llegó a River a mediados de 2024, procedente de Inter de Porto Alegre por 5,5 millones de dólares, a pedido de Marcelo Gallardo, en el primer tramo del frustrado segundo ciclo del entrenador, que también trajo a Germán Pezzella, Marcos Acuña y Maximiliano Meza.

Si bien mostró algún rendimiento destacado al inicio, como el Superclásico ante Boca en La Bombonera (1-0, septiembre de 2024) con mayoría de suplentes, su rendimiento fue decayendo. Tras la llegada de Gonzalo Montiel a principios de 2025, pasó a ser suplente y su nivel dejó de estar a la altura de las expectativas. Bustos entrenaba en Cantilo junto a los otros apartados desde el 22 de junio; recibió sondeos de clubes de Brasil y México, pero ninguno prosperó, y las negociaciones para una rescisión se intensificaron ante la dilación del proceso.

Viña, por su parte, está a préstamo desde Flamengo y su salida se complicaba por esa condición de jugador cedido. El uruguayo llegó a principios de año, pero su rendimiento no satisfizo y la dirigencia consideraba elevado su salario para un defensor suplente. Además, si continuaba, existía una cláusula de compra obligatoria valuada en 5 millones de dólares si se cumplían ciertos objetivos. Flamengo esperó el cierre del mercado en Brasil para definir su destino, que se oficializará este viernes.