La saga de los futbolistas apartados en River está por llegar a su fin. A partir de la próxima semana ya no habrá más integrantes entrenándose en Cantilo, el predio ubicado a un kilómetro del estadio Monumental. Los dos últimos jugadores que quedaban en el complejo abandonarán la institución y, con ello, River quedará oficialmente desvinculado de los 14 futbolistas separados del plantel profesional hace casi tres meses. En conjunto, la dirigencia estima haber recuperado cerca de 38 millones de dólares.

De ese total, unos 12,7 millones proceden de ventas y la cifra restante, aproximadamente 25 millones, corresponde al ahorro anual de los salarios de quienes fueron reubicados. Este ajuste permitió al club incorporar nueve jugadores en el último mercado de pases, manteniendo el mismo presupuesto anual de fútbol que en la campaña anterior. En River sostienen que, pese a los cambios, se dio un salto de calidad con la llegada de tres campeones del mundo: Nicolás Otamendi, Ángel Correa y Thiago Almada.

Los dos últimos en negociar su salida son Fabricio Bustos y Matías Viña. En el caso de Viña, la situación difiere porque su pase pertenece a Flamengo y está a préstamo en River; llegó a principios de año y, pese a que mostró algunos pasajes de regularidad, el rendimiento general no fue el esperado y se consideró su salario alto para un titular suplente. Por otro lado, Bustos dejó claro que la rescisión era la opción más viable para terminar su vínculo, que vencía en diciembre de 2027.

Bustos entrenaba en Cantilo junto al resto de los apartados desde el 22 de junio. Aunque hubo sondeos de clubes de Brasil y México, ninguno terminó prosperando. Por eso se entablaron conversaciones con la gerencia para cerrar un acuerdo de desvinculación, tal como ya ocurrió con Germán Pezzella semanas atrás.

En cuanto a Viña, su situación no es igual: sigue siendo jugador de Flamengo y está a préstamo, con la posibilidad de que, si el delantero y el club cumplen ciertos objetivos, se active una cláusula de compra obligatoria por 5 millones de dólares. Esa cláusula era uno de los elementos a considerar en la negociación final y condicionó el camino de su continuidad en Núñez.