Un análisis publicado recientemente en la revista The BMJ pone en duda la seguridad y la utilidad de las apps para registrar el ciclo menstrual, los síntomas físicos y mentales, la fertilidad y el embarazo. En el trabajo se advierte que los riesgos vinculados a estas herramientas, así como a otras del sector femtech, exceden las posibles ventajas.
Los autores destacan que estos peligros también alcanzan a las herramientas digitales que promueven el “cycle syncing” —la idea de ajustar la alimentación, el ejercicio y otros hábitos a las distintas fases del ciclo menstrual. Para explicarlo, citan el ejemplo de las afirmaciones llamativas que circulan en redes y en espacios de bienestar, las cuales, señalan, no siempre cuentan con respaldo científico sólido.
Katharine Lee, coautora del estudio y profesora asistente del Departamento de Antropología de la Universidad de Tulane, remarcó a CNET que es clave entender que muchos beneficios proclamados del seguimiento y la sincronización del ciclo no están sustentados por pruebas concluyentes. En su revisión, los autores señalan que la investigación en ciencias del deporte no permite generalizar cómo las distintas fases del ciclo influyen en la salud; las asociaciones observadas varían de forma individual. Lo mismo ocurre con estudios sobre si la dieta puede mitigar síntomas o mejorar el rendimiento: la evidencia tiende a ser inconclusa o especulativa.
Incluso si existieran conexiones consistentes, el artículo sostiene que las herramientas digitales de seguimiento no están en condiciones de predecirlas de manera fiable. Muchos rastreadores se apoyan en la fecha de inicio de sangrado reportada por la usuaria para estimar la ovulación, la ventana fértil y las próximas fases del ciclo, sin medición hormonal directa. Dado que las hormonas y la ovulación fluctúan, estas estimaciones pueden resultar imprecisas.
Además, las apps del ciclo menstrual no están capacitadas para diagnosticar trastornos menstruales ni para identificar las causas de periodos dolorosos. En ese sentido, Lee subrayó que lo más recomendable es consultar con profesionales de la salud ante cualquier inquietud, ya que, según su experiencia, muchas personas encuentran difícil que sus médicos las escuchen sobre temas menstruales. “La gente puede registrar su ciclo por diversas razones, pero varias aplicaciones no van mucho más allá de contar y promediar datos”, afirmó.
Entre los riesgos asociados al uso exclusivo de estas herramientas, el estudio advierte que las usuarias podrían restarle importancia a problemas de salud reales atribuyéndolos al propio ciclo o podrían ignorar recomendaciones básicas de dieta, ejercicio y sueño en nombre de la sincronización. A ello se suman preocupaciones de privacidad: algunas apps permiten seguimiento por terceros, carecen de informes de transparencia, no facilitan la eliminación de datos y presentan prácticas de almacenamiento poco claras.



