En la continuación del proceso por la muerte del ex jugador de rugby Federico Martín Aramburu, se presentó cómo se desarrolló la emboscada y qué elementos reunió la investigación para sostener que Romain Bouvier habría buscado reencontrarse con las dos víctimas antes del crimen, ocurrido en París entre la noche del 18 y la madrugada del 19 de marzo de 2022, tras una pelea a la salida de un bar.

Uno de los datos más precisos aportados ante la corte fue la velocidad del ataque: el equipo investigador indicó que se efectuaron seis disparos en 45 segundos, y que los últimos cuatro se produjeron en apenas 4 segundos. Los testimonios directos recopilados de inmediato tras el hecho coincidieron en describir una escena en la que se veía a un hombre disparar a otro con el brazo extendido.

El comisario Maximilien Gruselle relató lo que halló al arribar al lugar: el cuerpo de Aramburu estaba oculto tras un biombo visual; se confirmó su identidad y se examinó la integridad de las heridas: dos impactos en la parte frontal, uno en el muslo derecho, otro en las costillas del lado izquierdo, y cuatro en la espalda, incluida la zona de la columna. En ese momento, se mostraron imágenes de la escena y la familia del ex jugador se retiró de la sala.

Según la reconstrucción citada por La Dépêche du Midi, Gruselle afirmó ante la corte que una camioneta Jeep, conducida por Lyson Rochemir, localizó a Aramburu y a Shaun Hegarty después de la primera pelea. El investigador indicó que fue Bouvier quien pidió a la conductora que detuviera el vehículo.

Antes de esa secuencia, la acusación reconstruyó el altercado en Mabillon a partir de videos y testimonios de trabajadores y testigos. Gruselle describió que Le Priol habría propinado una pequeña bofetada a Hegarty, seguido por un tirón de capucha de Aramburu y una pelea en la que, según varios testigos, los rugbiers habrían tomado la iniciativa. El vigilante del bar afirmó que Le Priol mostró un brazalete policial y un arma de la que llegó a sacar el tambor para hacerse pasar por agente; según el comisario, el guardia no llegó a ver que la pistola estuviera fuera de su funda, y se apartó al creer en la versión del supuesto agente.

Imágenes difundidas por un canal de televisión habrían captado a uno de los acusados diciendo, de forma amenazante, que iba a matarlo. En la apertura del juicio, uno de los imputados sostuvo que su actitud respondió a un intento de defensa propia.

La audiencia continúa con la revisión de estas declaraciones junto a otras pruebas, mientras la defensa busca matizar las versiones presentadas y sostener sus argumentos.