El arcoíris que apareció en el cielo de Núñez antes del encuentro no resultó ser el augurio que esperaban los hinchas de River en la cuarta presentación del ciclo de Leonardo Ponzio. Huracán, dirigido por Diego Martínez y con invicto en el Monumental, se agrandó frente a un rival que sufrió la desigualdad de un inicio adverso y se llevó tres puntos claves para Parque Patricios, dejando al conjunto de la banda roja con preocupación y silbidos al salir del estadio.

El partido se presentó complicado para River desde el arranque. A los 3 minutos, Thiago Almada sintió una contractura en el cuádriceps izquierdo y debió ser cambiado, condicionando el desarrollo del inicio. Apenas cinco minutos más tarde, Huracán se adelantó con un tiro libre cruzado de Oscar Cortés; Santiago Beltrán no respondió con claridad y el balón se metió junto al primer poste. Poco después, Andrada abandonó el campo por lesión y Mauro Arambarri ocupó su lugar, sin lograr imponer el mismo ritmo. Hubiera sido tal vez más conveniente que ingresara Juan Cruz Meza, que venía destacándose en Tucumán, aunque el entrenador decidió mantener a los jugadores que tenía disponibles.

Para cerrar una jornada compleja, un ex Boca, Lucas Blondel, convirtió el gol del triunfo para Huracán con su primer remate al arco, elevando al equipo frente a una defensa de River que quedó desorganizada. Tras la apertura, Huracán se acomodó mejor en su campo e hizo duelo áspero, disputando cada balón y desde los centrales hasta Caicedo y los hombres de marca, que no aflojaron la presión.

River buscó respuestas con Driussi, que quedó de cara al arco en varias ocasiones, pero Galíndez mostró seguridad para negarle el empate con intervenciones destacadas, incluso volando para atajar un tiro libre de Ángel Correa. En ese tramo, Correa intentó hacerse cargo del equipo y llevó juego detrás de los delanteros, intentando abrir huecos cuando la defensa rival se cerró.

El partido representó una prueba para River, que por primera vez quedó en desventaja en el ciclo de Ponzio. Tras la lesión de Almada, el técnico mandó a la cancha a Lucas Beltrán a los cinco minutos y reajustó la función de Correa para que acompañe a los atacantes. A partir de entonces, River mostró carácter y opciones, pero Huracán se sostuvo firme en defensa y controló los momentos decisivos.

Con este resultado, Huracán cosechó tres puntos importantes para su campaña en Parque Patricios, mientras River dejó la cancha con la certeza de que quedó fuera de los playoffs y la necesidad de reordenar su rendimiento para volver a la lucha.