Los textos legales, por su jerga técnica y sus condiciones extensas, suelen complicar su comprensión. En ese marco, la inteligencia artificial puede servir como una herramienta inicial para traducirlo a un lenguaje claro y para señalar aspectos que requieren atención específica.
Sin embargo, pedirle a una IA que “resuma” un contrato de forma genérica puede dejar fuera información relevante. Penalidades, plazos, obligaciones, condiciones o límites a ciertos derechos podrían quedar omitidos si la instrucción es insuficiente. Por eso, expertos proponen usar un prompt detallado que indique con precisión qué elementos debe revisar la máquina.
Una forma práctica es pedirle a la IA que analice el documento y lo reescriba en lenguaje llano, especificando:
- qué obligaciones asume cada parte;
- qué derechos tiene cada parte;
- los plazos y fechas importantes;
- costos, pagos y posibles penalidades;
- condiciones de rescisión o terminación;
- cláusulas de renovación;
- responsabilidades y riesgos;
- restricciones o condiciones que podrían afectarte;
- cualquier cláusula inusual, ambigua o especialmente relevante.
Además, se recomienda que la IA señale el número o título de la cláusula donde aparece cada punto. Al final, conviene incluir un apartado con “Puntos a revisar antes de firmar” y, si algo no queda claro, que lo indique explícitamente en lugar de suponer.
La idea central es evitar que la revisión se limite a una síntesis y, en cambio, obtener una lectura estructurada del documento que permita localizar rápidamente los temas centrales. También es posible orientar la búsqueda hacia la llamada letra chica, poniendo especial atención a cláusulas de permanencia o renovaciones automáticas, penalidades, límites de responsabilidad, confidencialidad, propiedad intelectual, tratamiento de datos, jurisdicción y mecanismos de resolución de conflictos.
Aun así, la IA no reemplaza el asesoramiento jurídico profesional. En contratos de alquiler, laborales, comerciales o aquellos con obligaciones económicas sensibles, cualquier duda debe ser revisada por un profesional. La IA funciona como un filtro inicial para entender el documento y formular las preguntas adecuadas antes de firmarlo; la interpretación final depende del contexto y de la normativa aplicable.
La Nación publicó estas orientaciones como guía para optimizar el uso de herramientas de IA en la revisión de contratos.



