La escalada inflacionaria y la caída de ingresos desde el final del año pasado empujaron a la pobreza por encima de la marca de hace poco más de un año, colocándola en 32,3% en el primer semestre, según datos oficiales. El Gobierno considera que se trata de un fenómeno transitorio.
Estimaciones oficiales proyectan que, si se extiende la encuesta a todo el territorio, hay 15,4 millones de personas pobres en el país, cifra que surge de la consultora ExQuanti al contrastar con la EPH. En seis meses, se añadieron aproximadamente 2 millones de argentinos a la población pobre (a fines del año anterior eran 13,4 millones).
La indigencia avanzó de 6,3% a 7,5%, de acuerdo con el Indec. La pobreza infantil también se incrementó, pasando de 41,3% a finales de 2025 a 44,5% en el primer semestre; en números absolutos, hay alrededor de 4,1 millones de chicos de 0 a 14 años en situación de pobreza.
La Encuesta Permanente de Hogares había informado que el primer y segundo semestres del año pasado reflejaron pobreza para las personas del 31,6% y 28,2%, respectivamente, lo que indica un aumento de más de 4 puntos porcentuales en la pobreza argentina.
Regiones y disparidades. Concordia marcó 56,2% de pobreza, 24 puntos por encima del promedio nacional y el registro más bajo desde 2016, superando apenas el pico de 65,8% registrado en 2024. Gran Resistencia se ubicó en 48,6%. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la pobreza en el conurbano alcanza 36,9%, frente a 11,1% en la Ciudad de Buenos Aires.
El fenómeno fue anticipado por analistas privados que siguen la realidad socioeconómica, como ExQuanti, la Universidad Católica Argentina (UCA), Cedlas y la Universidad Di Tella, entre otros. Si bien todos coincidían en la dirección de las tendencias, el dato oficial terminó superando con creces las estimaciones privadas.
En el Ejecutivo ya se había admitido semanas atrás que la foto sería desfavorable, con un incremento de al menos dos puntos. Atribuyeron el crecimiento de la pobreza a la “inflación post ruido electoral”, generado por la incertidumbre y la presión sobre el dólar, que incidió en precios con rezago. Subrayaron que la inflación erosiona los ingresos de los más pobres y reiteraron la necesidad de mantener el programa económico y un proceso desinflacionario ligado a un superávit fiscal.
Desde el oficialismo señalan que, con una desaceleración de la inflación, la situación podría revertirse en los próximos semestres; no obstante, en agosto, las canastas que definen la línea de pobreza se movieron por encima del IPC, lo que complica retomar la senda de descenso. A la vez, persiste una pérdida de 13 meses en el empleo privado asalariado registrado, según el Sistema Integrado Previsional.



