La cuenta regresiva hacia las elecciones de octubre de 2027 está en modo acelerado, aunque todavía falta un año. Si bien la definición de candidatos podría tardar en despejarse hasta mayo o junio, ya se nota un ritmo de campaña que entrelaza economía y política, como suele ocurrir en la Argentina.

El ministro de Economía, Luis Caputo, había advertido días atrás que, en el año próximo, la economía podría arrastrar la agenda política. Hoy, todo indica que esa relación entre economía y política seguirá siendo determinante. La Casa Rosada evita precipitar alianzas, mientras Milei rompe el libreto oficial al llamar a Axel Kicillof “enano soviético”, bandera que la oposición aprovecha para unificar fuerzas alrededor de un antagonista común.

¿Quiénes están empujando esa dinámica de campaña? En primer lugar, los datos económicos que la oposición interpreta como signos de fragilidad. Aumentó la desocupación y gran parte del empleo generado es informal. El trabajo en negro alcanza el 45%. La pobreza llegó al 32%, incluso entre quienes consiguen empleo. En la construcción, el empleo cayó 1,1% interanual, la primera caída en 15 meses. La industria acumula una baja interanual del 5,7%, aunque entre julio y agosto se observó cierta estabilización. El consumo masivo cayó 1,1%.

La inflación de septiembre cerró alrededor del 1,7% y algunas consultoras, como C&T, estiman que podría llegar a 1,9%; sigue siendo difícil lograr un descenso por debajo del 1%.

La pregunta central es si el Gobierno podrá reactivar la economía cuando los salarios siguen rezagados frente a la inflación y la gente no tiene acceso fácil a crédito ni a crédito para consumo.

JPMorgan avisó a sus clientes sobre el riesgo de recesión en el país, referido a seis meses consecutivos de caída de la actividad. En julio, la actividad cayó 2,9%. En agosto, analistas como Analytica y Orlando Ferreres detectaron una leve recuperación. El dato oficial del trimestre, que cierra en septiembre, se conocerá en noviembre. Aun si el año concluye con un crecimiento de entre 1,5% y 2% del PIB, no está garantizado que esos dos meses baste para revertir el signo del trimestre.

Como consecuencia de este cuadro, los mercados muestran nerviosismo, con movimientos en Wall Street y también en Europa, reflejo de la incertidumbre que prevalece sobre la dinámica argentina.