Boca consiguió el objetivo mínimo en casa: ganó 1-0 ante São Paulo y se lleva una candidata ventaja para la revancha en el Morumbi, pero la serie todavía no tiene dueño claro. Fue un encuentro disputado, de poco trámite y con pocas ocasiones claras, en el que el conjunto local aprovechó su mejor momento para convertir y dejar la definición para la semana próxima.

La Bombonera recibió con ánimo temprano, pero la intensidad no se tradujo de inmediato en dominio claro. San Pablo salió más firme en las disputas y, con un juego más directo, manejó mejor las segundas peladas y movió la pelota con rapidez para impedir que Boca encontrara fluidez. No fue un desarrollo dominante, pero sí suficiente para neutralizar al local y mantener la incertidumbre hasta el final.

En el medio, la clave estuvo en la lucha por romper la estructura rival. Boca buscó a Leandro Paredes, pero el rival lo cerró bien, complicando cada intento de progresión. Sin su eje, el equipo de Rodolfo Arruabarrena se vio obligado a buscar acciones más largas, con Álvaro Montero buscando asociados en la salida y Miguel Merentiel luchando contra dos centrales altos: Robert Arboleda y Domingos Duarte.

La visita dejó sentir ausencias clave. Tomás Aranda no volvería a jugar hasta 2027 y Milton Delgado estaba fuera por lesión, dos golpes para el medio cuando se intenta acelerar el juego. En el local, Alan Velasco quedó algo aislado en la banda derecha, Alejado de Merentiel; Santiago Ascacíbar estuvo condicionado por un cuadro gripal y Tomás Belmonte entregó más entrega que claridad. En cambio, Leonel Flores tuvo minutos como titular y Lautaro Blanco subió por la banda para intentar generar desequilibrio.

San Pablo, aunque sin desbordes grandes, mostró recursos cada vez que aceleró el juego y generó las dos ocasiones más claras del primer tiempo. Primero, un cabezazo de Luciano tras un mal despeje de Belmonte obligó a Montero a realizar una gran intervención para evitar el gol; luego Calleri recibió prácticamente en el punto penal, pero definió con el pie y dejó la pelota desviado.

El descanso dejó a Boca sin respuestas definitivas y con la sensación de que no podría sostener otros 45 minutos de la misma manera. De cualquier modo, la clasificación quedó abierta: todo se definirá el martes en el Morumbi, cuando se juegue la vuelta de los cuartos de la Sudamericana.