En Windows 11, la autonomía de una notebook puede mejorar con un cambio simple en la configuración de la pantalla: reducir la frecuencia de actualización cuando no se requieren gráficos intensos. Este parámetro, conocido como Hz, determina cuántas veces por segundo se redibuja la imagen.

Los monitores actuales pueden operar a 120 Hz, 144 Hz, 165 Hz y hasta 240 Hz. Aunque estos valores aportan mayor suavidad para tareas cotidianas y videojuegos, elevan el consumo energético del panel, uno de los componentes que más demanda la batería.

La frecuencia de actualización indica cuántas veces por segundo se actualiza la imagen. Por ejemplo, 60 Hz implica 60 actualizaciones por segundo, mientras que un panel de 240 Hz realiza ese proceso cuatro veces más rápido.

Datos difundidos por KTCplay muestran una variación progresiva del consumo según la tasa elegida: a 60 Hz, el gasto se sitúa entre 25 y 30 W; a 120 Hz, entre 28 y 32 W; a 144 Hz, entre 30 y 34 W; a 180 Hz, entre 32 y 36 W; y a 240 Hz puede llegar a 35–40 W por hora. En pocas palabras, bajar de 240 Hz a 60 Hz implica un ahorro directo de entre 10 y 15 W, es decir, entre un 25% y un 35% menos de consumo del monitor. Si, además, se limita el rendimiento gráfico a 60 FPS, el ahorro adicional puede oscilar entre 50 W y 150 W, dependiendo de la carga de trabajo o del juego en ejecución.

Con frecuencia, los fabricantes dejan activada la frecuencia máxima de fábrica, configuración que permanece igual incluso cuando el usuario realiza tareas básicas como redactar, revisar correos o navegar por la web.

Para modificarla, hay que ir a Configuración, Sistema, Pantalla y avanzar a Pantalla avanzada. Ahí aparece la opción Elegir una frecuencia de actualización, con las tasas disponibles según el panel. Si se elige una tasa marcada con un asterisco, la resolución de la pantalla se ajustará automáticamente para lograr esa tasa.

Bajar la frecuencia manualmente resulta útil en tareas que no requieren fluidez extrema, como escribir documentos o revisar hojas de cálculo, donde 60 Hz suele ser suficiente y no genera diferencias perceptibles.

Windows 11 también incluye una función de ajuste automático: la Frecuencia de Actualización Dinámica (DRR). El sistema eleva la tasa durante el desplazamiento o al interactuar con contenido móvil, y la baja cuando la carga gráfica es mínima, buscando un equilibrio entre fluidez y consumo energético.